El papa conmemoró su cumpleaños en un ambiente de oración y sencillez, acompañado por un grupo reducido de invitados cercanos que participaron en la celebración. Entre ellos se encontraban representantes de la Iglesia, miembros de comunidades religiosas y algunos colaboradores de su entorno más cercano, quienes le expresaron muestras de cariño y gratitud por su servicio.
Durante la jornada, el pontífice recibió también mensajes de felicitación de diferentes partes del mundo, provenientes de fieles, líderes sociales y autoridades internacionales, todos resaltando su ejemplo de humildad y su labor como guía espiritual.
En medio del encuentro, el papa elevó un mensaje de paz y fraternidad, recordando la necesidad de fortalecer la unidad entre los pueblos y de trabajar juntos por un futuro en el que prevalezcan la esperanza y la solidaridad.
La celebración, marcada por la sobriedad que caracteriza al pontífice, se convirtió en una ocasión para renovar la fe y reflexionar sobre el valor de la vida como un don que debe ponerse al servicio de los demás.

