El escándalo de los protectores solares en Australia, el país con las tasas de cáncer de piel más altas del mundo

En Australia, un país con la mayor incidencia de cáncer de piel del mundo, el sol ha sido históricamente motivo de campañas de salud pública que promueven el uso de sombreros, ropa protectora y protector solar. Rach, una mujer de 34 años de Newcastle, creció bajo estas estrictas normas y desarrolló un hábito casi obsesivo con la protección solar. Sin embargo, en noviembre le diagnosticaron un carcinoma basocelular —un cáncer de piel de grado leve— en la nariz, pese a su disciplina en el cuidado. El hallazgo la sorprendió y enfureció aún más cuando descubrió que el protector solar que había usado durante años no ofrecía realmente la protección prometida.

El detonante fue un informe publicado en junio por Choice Australia, una influyente organización de consumidores, que probó 20 protectores solares en un laboratorio acreditado. Los resultados fueron alarmantes: 16 de ellos no cumplían con el FPS indicado en sus etiquetas, lo que generó un gran escándalo nacional. Entre los productos cuestionados estaba el Lean Screen SPF 50+ de Ultra Violette, usado habitualmente por Rach, que en las pruebas solo ofreció un FPS 4, un nivel muy bajo comparado con lo anunciado.

El informe también afectó a reconocidas marcas como Neutrogena, Banana Boat, Bondi Sands y Cancer Council, aunque todas ellas rechazaron los resultados, argumentando que sus propios análisis internos demostraban eficacia. Ultra Violette, en un inicio, defendió su producto y señaló sus exhaustivas pruebas. No obstante, tras ocho pruebas de laboratorio con resultados inconsistentes, terminó retirando Lean Screen del mercado en menos de dos meses, ofreciendo reembolsos y cupones a los clientes. Aun así, consumidores como Rach consideraron insuficiente la respuesta y criticaron que la marca siguiera vendiendo el producto pese a las dudas iniciales.

La indignación ciudadana provocó que la Asociación de Productos Terapéuticos (TGA), entidad reguladora en Australia, anunciara una investigación. Este hecho levantó dudas sobre la solidez de las regulaciones de los protectores solares, no solo en Australia, sino en todo el mundo. Una pesquisa de la ABC (Australian Broadcasting Corporation) reveló que gran parte de los productos cuestionados habían sido certificados por un mismo laboratorio en EE.UU., el cual tendía a dar resultados de FPS más altos. Además, varios protectores solares compartían fórmulas base similares, lo que apunta a problemas estructurales en la industria.

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El caso expuso las dificultades inherentes a la producción y prueba de protectores solares. Según la química Michelle Wong, elaborar un protector solar eficaz y cómodo es un proceso complejo: la eficacia puede variar según la piel, el sudor, el agua o incluso las condiciones del laboratorio (como el color de las paredes). Además, el sistema de pruebas actuales es vulnerable a errores y fraudes, como lo demostró un caso de 2019 en EE.UU. donde un laboratorio falseó resultados.

Aunque el escándalo despertó pánico en la población, Wong advirtió que quizás se exageró su impacto. Señaló que incluso protectores con un FPS inferior al indicado siguen ofreciendo una protección significativa. Citó un estudio de los años 90 que demostró que un protector solar con FPS 16 usado diariamente redujo de forma drástica la incidencia de cáncer de piel. En ese sentido, el 95 % de los productos analizados por Choice aún aportaban una reducción notable del riesgo, aunque no siempre al nivel prometido por las marcas.

Finalmente, los expertos recalcan que lo fundamental no es solo la cifra del FPS, sino la forma correcta de uso: aplicar la cantidad adecuada (una cucharadita por parte del cuerpo, incluyendo la cara) y reaplicar cada dos horas, además de complementar con ropa protectora y sombra. El caso, sin embargo, deja en evidencia la falta de confianza de muchos consumidores en la industria y la necesidad urgente de fortalecer las regulaciones y los métodos de prueba de los protectores solares en Australia y a nivel global.