Carlos Santa María
Pobres pueblos dominados donde sus élites engañan a la gente con mentiras prefabricadas e infunden temor constante para paralizar el pensamiento o la reflexión, las cuales permiten entender la realidad, es decir, lo que sucede en un país.
Y este terror incluso es inducido día a día. En una famosa radio colombiana preguntaban a la gerente de una EPS si le daba miedo salir a la calle todos los días ya que en Estados Unidos habían eliminado un CEO de una agencia aseguradora, lo que podía pasar igualmente aquí, sin siquiera dar la razón probable de su muerte, lo que era absolutamente diferente a nuestro país. La idea era generar temblores absurdos en la gente.
Aún más, sobre la soberanía colombiana planteaban que lo principal era seguir trabajando con Donald Trump y cómo se afectaría el pueblo, sin mencionar a las élites, por lo que “recomendaban” agachar la cabeza en un claro sometimiento. Por el contrario, Lula al recibir las amenazas del presidente extranjero unió al empresariado, al gobierno y al pueblo, e hizo resonar la frase: “Ningún gringo va a ordenar al presidente de Brasil”, lo que es un claro mensaje a esas facciones que se arrodillan diariamente.
Ahora que Trump, cuyo apellido significa trampa en castellano, amenaza con castigar ilegalmente a cualquiera que no use el dólar, aprovechando que maneja el sistema financiero y puede prohibir negocios a nuestra nación, los alaridos se escuchan amplificados desde los Medios.
El pueblo va entendiendo paulatinamente que el sistema instituido aprovecha todos los recursos del estado para favorecer los negocios privados monopólicos, impidiendo a medianos y pequeños emprendedores acceder a créditos que les permitan avanzar en sus ideas. Cabe mencionar que los bancos en Estados Unidos, y lo recalco, prestan ahora a cerca del 5% anual, aunque antes lo hacían al 3%, a treinta años incluso, lo que permitía cuotas de $350.000 mensuales, básico para tener una vivienda digna. Aquí es exactamente lo contrario: agiotismo al cual hay que poner freno con soberanía.
