¡Se rompe la maldición que nos dio Karol G!

No sé si fue superstición, casualidad o pura mala leche de los hinchas, pero durante meses se habló de la “maldición Karol G”. Que cada vez que la Bichota sacaba canción, a la Selección le iba mal. Que sus giras coincidían con eliminaciones. Que el pelo azul nos trajo más derrotas que goles.

Y, la verdad, muchos lo creímos. Porque en el fútbol uno se agarra de lo que sea: cábalas, medias rotas, santos, vírgenes… y hasta del Instagram de una cantante.

El partido que lo cambió todo

Pero el destino tenía otros planes. Justo cuando Karol se subía a un escenario internacional, la Selección sacó la casta y se metió en la historia. Se acabó la salación. Y ahí, entre goles y lágrimas, todos nos dimos cuenta de que Karol no nos debía nada… pero igual nos lo pagó.

Entre música y camiseta

No soy fanático de su reguetón (soy más de gritar goles que de cantar “Tusa”), pero hay que reconocerlo: Karol mueve multitudes como pocos. Y aunque muchos juran que sus letras “no son para hombres serios”, lo cierto es que millones la siguen y la escuchan.
¿Misoginia? No, realidad: en este país todavía cuesta aceptar que una mujer pueda ser ídolo sin necesidad de ser “la novia de alguien”.

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La Bichota, ¿nuevo amuleto?

Los jugadores celebraron como si Karol les hubiera escrito el libreto. En redes, los memes la convirtieron en santa patrona del gol. Y yo, que alguna vez maldije su pelo azul por pura frustración futbolera, tengo que admitirlo: hoy la Bichota es parte de nuestra alegría.

Se rompe la maldición. Y con ella, tal vez, también ese reflejo de culpar a las mujeres por lo que pasa en la cancha.