La intervención, liderada por la Junta de Acción Comunal y respaldada por Empopasto, busca mejorar la infraestructura, la seguridad y la calidad de vida de cientos de familias.
La comunidad de la Comuna Nueve de Pasto avanza en un proyecto de gran impacto social y urbano que pretende cambiar radicalmente las condiciones de vida en el tradicional barrio Polvorín. La iniciativa, gestionada por la Junta de Acción Comunal y respaldada por la empresa de servicios públicos Empopasto, responde a una problemática histórica que se origina en un sistema de alcantarillado con más de cuatro décadas de antigüedad.
El presidente de la Junta de Acción Comunal y delegado del barrio, Segundo Botina, explicó que la infraestructura obsoleta ha generado filtraciones constantes, problemas de salud pública y deterioro de las gradas de acceso, situación que representa un riesgo latente para niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida. Frente a este panorama, la intervención se plantea como una solución integral para devolver la tranquilidad a las familias afectadas.
Infraestructura
El reemplazo del alcantarillado constituye el eje central del proyecto, pero no es el único componente. La obra contempla también la adecuación de gradas y mejoras estructurales en diferentes puntos estratégicos del barrio, con el fin de garantizar accesibilidad y seguridad para todos los residentes.
Uno de los principales retos técnicos ha sido la compleja topografía del terreno, lo cual ha requerido estudios detallados de suelo y un proceso de planificación minucioso liderado por ingenieros y urbanistas. Gracias a esta coordinación, se busca garantizar la durabilidad de la nueva infraestructura y evitar que los problemas se repitan en el futuro.
Más allá de la dimensión técnica, la iniciativa se proyecta como una apuesta por la dignificación de la vida comunitaria. Al renovar las condiciones sanitarias y de movilidad, el barrio Polvorín se encamina hacia un entorno más saludable, seguro y funcional.

