De izquierda a derecha: Walner Mosquera, Antonio Veira, Fernanda Pachón, Kiara Castillo, Bryan Hernández, Johana Hurtado, María José Mosquera, Jesica Grueso y Weiner Arrechea.

José Antonio Veira, el gerente que llevó la bandera de Nariño al Petronio

El Hospital Universitario Departamental de Nariño se robó todas las miradas durante el colorido Desfile de Colonias del Pacífico, un evento que en su cuarta versión se integró al prestigioso Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. Este encuentro, que reúne a miles de personas, se vivió en Cali como una verdadera fiesta de identidad, tradición y alegría.

La jornada estuvo cargada de música, danza y cultura. Delegaciones de Barbacoas, Magüi Payán, Roberto Payán, Iscuandé, Mosquera, El Charco, Satinga, Salahonda, La Tola y Tumaco pusieron a vibrar la capital vallecaucana con sus comparsas, vestuarios llenos de color y la fuerza de sus tambores. La Autopista Sur con 44 se transformó en un río humano que celebró lo mejor del Pacífico colombiano.

Más de 1.500 artistas engalanaron la pasarela cultural, mientras los asistentes aplaudían sin cesar. Los carros se detenían para fotografiar, los transeúntes grababan videos y desde los puentes la gente no dejaba de alentar a los danzantes. Cali se rindió ante la riqueza musical, los sabores y la energía desbordante que solo el Pacífico sabe regalar.

Delegación

Dentro de esta gran puesta en escena, Nariño brilló con fuerza, y su delegación estuvo acompañada nada más y nada menos que por el gerente del Hospital Universitario Departamental de Nariño, Antonio José Veira Castillo, quien ondeó la bandera de la región con orgullo y se convirtió en protagonista de la jornada.

“La salud también es cuidar la cultura, afirmó Veira, porque el bienestar se fortalece cuando cuerpo, mente y tradiciones se mantienen vivas. La presencia del hospital en este escenario demuestra lo que significa la costa nariñense y cómo nuestra identidad también es sinónimo de vida”.

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Con carisma y cercanía, el gerente compartió con la comunidad y dejó en claro que su compromiso no solo se limita a la salud, sino que se extiende al fortalecimiento de los procesos culturales de las colonias nariñenses radicadas en Cali.

Imparable

Veira también agradeció a la capital del Valle por abrir sus puertas: “Cali no solo nos recibió, sino que se convirtió en un escenario de formación para nuestra diáspora nariñense”.

El desfile cerró con un derroche de marimba, bombos y cununos que hicieron vibrar hasta el último rincón de la ciudad. Entre aplausos, risas y abrazos, quedó claro que el Pacífico tiene en su cultura una fuerza imparable y que la unión entre salud, arte y tradición puede ser la mejor receta para la vida.