El artista nariñense John Guerra le canta al sur desde el corazón, tejiendo con su voz un puente entre la nostalgia del despecho y la memoria sonora de Nariño. Su nuevo proyecto, Despecho Sureño, es una apuesta musical como un acto de resistencia cultural.
Inspirado en las melodías que marcaron generaciones, Guerra reinterpreta clásicos como Amor equivocado o Seguiré tus huellas, pero con un giro íntimo: les incorpora los colores del sur, las cuerdas andinas, los ecos del campo, la cadencia del dolor y la esperanza de las montañas.
Más que un álbum, Despecho Sureño es una carta de amor a su tierra. En cada nota resuenan las raíces, la herida, el orgullo y la belleza de lo propio. “No podemos dejar que nuestra música se olvide”, dice. Y con cada canción, lo demuestra: Nariño se canta, se llora y se recuerda con voz firme y alma viva.




