Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello: una llamada urgente a la detección temprana

Cada 27 de julio, distintas organizaciones médicas conmemoran el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello. Esta fecha busca visibilizar una enfermedad silenciosa y a menudo subestimada, que compromete estructuras fundamentales del cuerpo como la boca, la nariz, la garganta, la lengua, los senos paranasales y las glándulas salivales. Algunos casos también afectan la piel del rostro y del cuello.

La mayoría de estos tumores son de tipo escamoso y se originan en las mucosas húmedas que recubren las superficies internas de la cabeza y el cuello. Su impacto va más allá de lo físico: también altera la calidad de vida del paciente, afectando su comunicación y su capacidad para comer o respirar con normalidad.

Síntomas clave para tomar acción

Identificar los primeros signos puede marcar la diferencia. Los más comunes incluyen:

  • Dificultad para tragar
  • Sangrado nasal persistente
  • Inflamación en las encías
  • Nódulos o protuberancias en el cuello
  • Úlceras bucales que no cicatrizan
  • Espasmos musculares en la zona de las cuerdas vocales
  • Cambios notables en la voz

Aunque estos síntomas pueden parecer menores o poco urgentes, cuando se prolongan o se intensifican deben ser evaluados por especialistas lo antes posible.

Factores de riesgo y prevención

Los principales factores de riesgo son el consumo de tabaco, el alcohol excesivo, la exposición a virus como el Epstein-Barr y el VPH, así como una higiene oral deficiente y deficiencias nutricionales de vitaminas A y C.

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La prevención comienza en casa: mantener una buena higiene bucal, moderar el consumo de sustancias nocivas y vacunarse contra el VPH pueden marcar la diferencia. Además, un autoexamen frente al espejo puede ayudar a detectar lesiones o cambios inusuales en menos de diez minutos.

Un mensaje que salva vidas

Este Día Mundial representa más que una efeméride. Es una oportunidad para transformar la indiferencia en acción y la preocupación en cuidado. Detectar a tiempo, consultar al médico ante cualquier señal persistente y hablar abiertamente de esta enfermedad es el camino para reducir su impacto y proteger nuestra salud.