Día Mundial del Síndrome de Sjögren: visibilizar una enfermedad silenciosa

Cada 23 de julio se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Sjögren, en honor al nacimiento del oftalmólogo sueco Henrik Sjögren, quien describió por primera vez esta enfermedad en 1933. La fecha busca generar conciencia sobre un trastorno autoinmune crónico que afecta a millones de personas en todo el mundo, muchas de ellas sin diagnóstico confirmado.

¿Qué es el Síndrome de Sjögren?

El Síndrome de Sjögren es una enfermedad en la que el sistema inmunitario ataca por error las glándulas exocrinas, responsables de producir humedad en el cuerpo. Las más afectadas son las glándulas salivales y lacrimales, lo que provoca sequedad en la boca y los ojos. Sin embargo, al ser una enfermedad sistémica, también puede impactar órganos como los pulmones, riñones, piel, hígado y tiroides.

Los síntomas varían entre pacientes, lo que dificulta su diagnóstico. Entre los más comunes se encuentran:

  • Ojos secos, con sensación de ardor, picazón o arenilla
  • Boca seca, dificultad para masticar, tragar y hablar
  • Fatiga persistente
  • Dolor articular y muscular
  • Sequedad vaginal
  • Tos seca crónica
  • Aparición de caries y sensibilidad ocular
  • Erupciones cutáneas y fenómeno de Raynaud

Una enfermedad que se disfraza

El diagnóstico del Síndrome de Sjögren suele retrasarse, ya que sus síntomas pueden confundirse con otras afecciones como lupus, artritis reumatoide o fibromialgia. Requiere una evaluación integral que incluya análisis de sangre, estudios oftalmológicos, pruebas de flujo salival y, en algunos casos, biopsias de glándulas.

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El tratamiento es principalmente sintomático. Se utilizan lágrimas y saliva artificial, medicamentos inmunosupresores, antiinflamatorios y medidas como mantener una buena hidratación, evitar el tabaco y el alcohol, y realizar actividad física moderada.

Un día para informar y acompañar

Las asociaciones de pacientes aprovechan esta fecha para realizar campañas informativas, promover la investigación y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad. La visibilidad es clave para que más personas accedan a un diagnóstico temprano y a un tratamiento adecuado. Además, se busca fomentar la formación médica para que los profesionales reconozcan los signos del síndrome y actúen con rapidez.