Por: Manuel Eraso
Ismael Botina popular maestro Buchón, como digno representante del estrato cero, sabe y vive en carne propia lo duro que es estar buscando trabajo en las calles. Cuando no hay nada que llevar a casa para alimentar una chorrera de nietos, se las ingenia, va al mercado El Potrerillo, donde una señora le fía un aguamanilado de aguacates y en la parrilla de su bicicleta Monark se la pasa gritando, aguacates…aguacates. Al final del día, ha vendido los cien y se ha ganados 30 mil pesos, el máximo salario que alcanza.
Estando en esas, llegó en enero de este año hasta Sandoná donde estaba el flamante Gustavo Bolívar Jefe de la Dirección de Prosperidad Social, el amiguis de Petro Presidente, quien, desde una tarima, se echaba discursos en contra de los ricos y a favor de los pobres.
En una de esas, dijo… “les traigo a los vendedores ambulantes de Nariño, la mejor noticia… se acabó la terrible noche de andar en las calles a la intemperie. Aquí tengo el cheque para construir en 150 municipios de Colombia, unos mercados populares ¡a todo taco!, modernos, con servicios públicos, guarderías infantiles y techados para no se mojen cuando llueve”.
Los vendedores callejeros, comenzaron a gritar… ¡es ese es!… el sucesor de Petro.
Estos famosos mercados populares, los técnicos los denominan Puntos de Abastecimiento Solidarios, contratados por intermedio de Findeter.
Contento todo el mundo. En Nariño resultaron beneficiados 11 municipios y toda –Colombia 150, con una inversión de 520 mil millones.
¿Qué pasó después? En efecto, en marzo se abrió la licitación y en Nariño ganaron amigos ingenieros, que no han podido iniciar las obras, por las dificultades en cuanto a las condiciones del proyecto.
Según las reglas de juego, todos los mercados populares, deben ser igualitos a un modelo de Bogotá, es decir deben contar un lote de 50 por 50 metros, totalmente planos, servicios públicos, en zona urbana, y lo más curioso es que los precios son uniformes, lo mismo que se paga en Bogotá debe pagarse en la costa atlántica, o en Iscuandé-Nariño.
Las dificultades en esas condiciones son enormes, porque los alcaldes no disponen de lotes con las dimensiones exigidas. Y los ingenieros no le halan con la condición de los mismos precios, tanto para pago de mano de obra, como por compra de materiales.
El proyecto fue adjudicado en marzo del 2025, pero hasta la fecha, ninguno se ha iniciado. Con esas condiciones los ingenieros se quiebran. Además, las exigencias del contrato establecen que el contratista debe comprometerse a entregar terminado el mercado popular y luego le pagan.
Cosa que, fue una vana ilusión y nada más. En Pasto, se dijo que estaría ubicado en un lote de la avenida Mijitayo, frente a Coca-Cola, pero las dimensiones no dan y la alcaldia no dispone de otro lote con las exigencias.
Antes se robaban la plata, pero se veían las obras, ahora se roban todo…
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