permanece Elder José Arteaga Hernández, alias El Costeño o Chipi, señalado como el principal responsable de coordinar el atentado armado contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido el pasado 7 de junio en el parque El Golfito, en Modelia, Bogotá.
Durante la audiencia de judicialización, la Fiscalía presentó un extenso relato con detalles del minuto a minuto del ataque, señalando a Arteaga como el jefe logístico y reclutador de los implicados, incluido el menor de edad que disparó contra el senador.
Una fachada de barbero, un rol de sicario
Arteaga, quien se desempeñaba como barbero en el barrio El Muelle (Engativá), tenía un pasado criminal ligado a una estructura delictiva activa en Bogotá. Según el ente investigador, además de ejecutar asesinatos selectivos como sicario, coordinaba el transporte de armas y la logística de homicidios en barrios como La Estanzuela, Las Cruces, y Teusaquillo.
El reclutamiento del menor
La Fiscalía reveló que El Costeño reclutó a un menor entre 14 y 15 años para ejecutar el atentado, convencido de que al ser juzgado por el sistema de responsabilidad penal para adolescentes, evitaría condenas más severas. De acuerdo con el testimonio de Katherine Martínez, alias Andrea, el acusado buscaba específicamente jóvenes de esa edad para estos encargos criminales.
También se reveló que Arteaga engañó al menor sicario, prometiéndole que un contacto dentro de la Policía lo ayudaría a escapar cinco minutos después del ataque. Sin embargo, luego confesó a Martínez que esto era falso y solo lo dijo para que el joven actuara sin temor, aun sabiendo que su vida corría peligro.
Errores que lo delataron
Uno de los elementos clave que permitió identificar a alias El Costeño fue una transferencia de Nequi realizada minutos antes del atentado, con la que pagó alimentos para el menor. La empleada del local capturó la pantalla del pago, donde figuraba el nombre de Elder José Arteaga. Este hecho fue crucial para vincularlo directamente con el crimen.
Ya se conocía otro error similar: el pago del servicio de moto en el que se transportó el joven sicario también se hizo por Nequi, dejando un rastro financiero.
La caída de sus cómplices
Tras la detención del menor, las autoridades capturaron a Carlos Mora González, conductor del Spark gris usado en el atentado, quien confesó de inmediato su participación. Por su parte, Katherine Martínez fue identificada por un policía que la había judicializado semanas antes. Su reconocimiento fue clave para cerrar el círculo de los implicados.
Riesgo para los testigos
La Fiscalía advirtió que tanto Mora como Martínez corren alto riesgo de represalias, ya que estarían colaborando con las autoridades frente a una estructura criminal “de amplio alcance”. Ambos han solicitado protección para ellos y sus familias.
El caso también ha reabierto el debate sobre la protección a líderes políticos, ya que el día del ataque, Miguel Uribe se encontraba en situación de riesgo y había emitido alertas a la Unidad Nacional de Protección (UNP), lo que podría reforzar la hipótesis de una motivación política detrás del intento de asesinato.


