En la vereda Alto Mira y Frontera, en zona rural de Tumaco, una jornada de poda de líneas eléctricas se convirtió en algo más que una actividad técnica: fue un ejercicio de organización, corresponsabilidad y tejido social. Sin contratos, sin imposiciones y sin protocolos rígidos, lo que ocurrió fue una muestra clara de cómo la infraestructura también puede sostenerse desde la base comunitaria.
Con motosierras, machetes y manos dispuestas, habitantes del sector y líderes sociales participaron en la limpieza de la vegetación que amenazaba las redes eléctricas. Esta acción, habitualmente asumida por contratistas o empresas especializadas, se transformó en una “Poda Comunitaria” que, además de prevenir fallos en el servicio, generó apropiación y conciencia sobre la importancia de cuidar la infraestructura energética. https://www.facebook.com/share/r/16cixGdm25/
La jornada cerró con una olla comunitaria, gesto sencillo pero cargado de simbolismo: la energía también alimenta, une y permite compartir. En medio del conflicto histórico que ha atravesado esta región, experiencias como esta resignifican el servicio eléctrico como bien común y no solo como prestación técnica.
La empresa CEDENAR, presente como facilitadora, apostó por una iniciativa de “Innovación Social Energética” que pone en el centro la cooperación y no la dependencia. Un modelo que, si bien aún es excepcional, demuestra que el cuidado de lo público puede construirse con voluntad, herramientas compartidas y comida caliente sobre la mesa.
