
Imagen: IMAGO/Jürgen Ritter
Las localidades y ciudades de los estados del este de Alemania promueven la permanencia de las personas, con el objetivo de motivar a más individuos a desplazarse a largo plazo.
«No existen dificultades para hallar un hospedaje asequible, no existen atascos, no existen horas de punta, y nunca he tenido dificultades para localizar un aparcamiento», declara Anika Franze desde su escritorio en el corazón de la pequeña localidad de Guben.
Esta mujer de 38 años se originó en Berlín Este, en la ex República Democrática Alemana, y pasó la mayor parte de su existencia antes y después de la caída del Muro en el mismo distrito capitalino. Sin embargo, afirma que el caos y la sensación de impotencia ante la creciente desigualdad, por no mencionar la desfavorable condición de la vivienda, le impulsaron a partir hace mucho.
Durante su viaje por Brandeburgo con la única emisora de radio local, escuchó acerca de un programa de «viviendas de prueba» (Probewohnen) que brindaba a las personas la oportunidad de permanecer hasta cuatro semanas sin costo en Guben, en la frontera oriental de Alemania con Polonia. El objetivo era incentivar a más personas a radicarse en la ciudad para combatir la despoblación.
Franze ha residido en Guben durante ocho meses y actualmente encabeza el proyecto que la introdujo por vez primera en la ciudad. El año anterior, treinta individuos participaron en el programa de Guben, de los cuales seis se decidieron a residir aquí a largo plazo. Además, se han implementado iniciativas parecidas en ciudades próximas a la región de Lusacia, como Fráncfort (Oder), y más recientemente en Eisenhüttenstadt.
