Una nueva tragedia sacude al municipio de La Unión, ubicado en el norte del departamento de Nariño, luego de que en las últimas horas se confirmara el asesinato del comerciante Jonas Castillo, uno de los empresarios más conocidos y respetados de la región. Los hechos se registraron en un tramo de la vía que conduce a la vereda La Caldera, un corredor rural que, según denuncian los residentes, carece de presencia constante de las autoridades y se ha convertido en punto crítico para la delincuencia.
Según informaron las primeras fuentes cercanas a la investigación, Castillo habría sido interceptado por al menos tres hombres armados mientras se desplazaba en su vehículo. El grupo de asaltantes lo obligó a detenerse, lo intimidó con armas de fuego y, tras despojarlo de sus pertenencias, le disparó sin darle oportunidad de defenderse. Las causas del asesinato aún no han sido esclarecidas completamente, pero se manejan dos hipótesis principales: un intento de robo que escaló a homicidio, o un ataque planeado contra su vida.
cuerpo sin vida del comerciante fue hallado horas más tarde por campesinos de la zona, quienes de inmediato alertaron a las autoridades locales. Unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y la Policía Nacional llegaron al sitio para adelantar los actos urgentes y trasladar el cadáver al Instituto de Medicina Legal.
Vacío profundo
Jonas Castillo era un hombre de 49 años, dedicado desde hace más de dos décadas al comercio de víveres y productos agrícolas en la región. Era considerado un referente del emprendimiento local y un aliado del campesinado, pues compraba directamente productos a pequeños productores rurales, ayudando a dinamizar la economía del municipio. Su repentina y violenta muerte ha dejado un vacío profundo entre sus familiares, amigos, trabajadores y colegas.
“Estamos devastados. Jonas no solo era un empresario, era una persona muy humana, solidaria y generosa. Ayudaba a muchas familias sin hacerlo público. Este crimen nos parte el alma”, expresó entre lágrimas uno de sus empleados, que prefirió no revelar su identidad por motivos de seguridad.
Por su parte, líderes sociales, comerciantes y voceros comunitarios se han unido en un mismo clamor: seguridad. Muchos han manifestado su preocupación por el deterioro del orden público en la zona y por la frecuencia con la que se presentan asaltos, extorsiones y amenazas en los caminos rurales del municipio. “El asesinato de Jonas no puede ser solo una cifra más. Necesitamos una política seria de seguridad rural. Que se investigue, que se capture a los responsables, pero también que se actúe con prevención. Ya basta de comunicados de condolencia. La gente quiere soluciones reales”, manifestó Mónica Guerrero, líder de un comité de comerciantes locales.




