Con profundo dolor fue recibida la noticia de la muerte de Cailin Riana García Caicedo, una niña de tan solo 4 años de edad que había desaparecido tras caer accidentalmente al río Mira, en la zona rural del municipio de Tumaco. El cuerpo fue hallado en las últimas horas, a varios kilómetros del lugar donde fue vista por última vez.
Los hechos ocurrieron el pasado domingo, en la vereda Candelilla Río Mira, ubicada en el kilómetro 46+3 de la vía binacional Espriella-Mataje, una zona de difícil acceso en la costa pacífica nariñense. Ese día, un grupo de niños, entre ellos Cailin, salió a disfrutar de un paseo familiar a orillas del río, acompañados de algunos adultos.
Mientras jugaban cerca de la corriente, y en medio de la alegría infantil, Cailin perdió el equilibrio y cayó al río. Lo trágico del suceso es que, en medio del juego, ninguno de los niños se percató de inmediato de su ausencia. Solo más tarde, cuando se reunieron nuevamente con los adultos, los familiares notaron que Cailin no estaba con el grupo.
Fue entonces cuando comenzó la angustia. Al preguntar entre los pequeños, uno de ellos recordó haber visto cómo la niña resbalaba hacia el río, pero en su inocencia no comprendió la gravedad del hecho y no dio aviso a tiempo.
Angustia
Desde ese momento, la comunidad se movilizó. Vecinos, líderes comunales, pescadores y miembros de la defensa civil se unieron a la búsqueda, recorriendo márgenes del río a pie, en canoas y en botes. La esperanza de encontrarla con vida se mantuvo viva durante horas, pero con cada jornada que pasaba, el panorama se volvía más sombrío.
El río Mira, conocido por su fuerte caudal y por arrastrar grandes cantidades de palizada y vegetación, complicó las labores de búsqueda. Se temía que el cuerpo pudiera haber quedado atrapado en alguna de estas formaciones naturales. El clima y la falta de equipos especializados también dificultaron el operativo de rescate.
Finalmente, en las últimas horas, se confirmó el hallazgo del cuerpo sin vida de la pequeña, lo que puso fin a una angustiante espera, pero dejó un vacío irreparable en su familia y en la comunidad.
La noticia de la muerte de Cailin ha calado hondo entre los habitantes de Candelilla y las veredas vecinas. Durante los días de búsqueda, fueron muchas las manos solidarias que se unieron para colaborar con víveres, combustible y ayuda logística. El dolor ahora es compartido, y se preparan actos simbólicos para despedir a la pequeña con dignidad. “Estamos devastados, era una niña alegre, juguetona, muy querida por todos. Es una pérdida que nos duele como comunidad”, expresó un líder comunitario.




