Con solo dos horas de diferencia, un tiroteo masivo en Graz (Austria) y el apuñalamiento de una asistente escolar en Nogent (Francia) han dejado a ambos países en shock, buscando respuestas a una violencia que parece impredecible.
Una mañana de martes se convirtió en una pesadilla coordinada por el azar en dos puntos de Europa. Primero en Nogent, Francia, y poco después en Graz, Austria, dos ataques sin conexión aparente sacudieron los cimientos de la seguridad escolar, dejando un rastro de víctimas y una profunda sensación de vulnerabilidad. Según un informe de la BBC, que recogió testimonios en ambos países, los gobiernos y las comunidades educativas ahora se enfrentan a la difícil tarea de entender cómo proteger a los estudiantes de la violencia aleatoria y mortal.
Austria: Un debate sobre las leyes de armas y las fallas del sistema
A las 09:43 de la mañana, Arthur A., un exalumno de 21 años, ingresó al instituto Dreierschützengasse de Graz. Se colocó unos auriculares y gafas de tiro, y durante siete minutos desató el infierno con una pistola Glock 19 y una escopeta recortada que poseía legalmente.
CIFRAS DEL ATAQUE EN GRAZ:
- 10 personas asesinadas: 9 estudiantes y un profesor.
- Atacante: Un joven de 21 años que se suicidó tras la masacre.
- Arsenal: Una pistola Glock 19 y una escopeta, ambas de posesión legal.
La investigación, liderada por Michael Lohnegger, jefe de investigación criminal de Estiria, describe a Arthur A. como una persona Ā«muy introvertidaĀ», refugiada en los videojuegos de disparos en primera persona. A pesar de haber pasado un examen psicológico para obtener su licencia de armas, se reveló un dato alarmante: en 2021, fue declarado Ā«psicológicamente incapacitadoĀ» para el servicio militar obligatorio.
Michael Bauer, portavoz del Ministerio de Defensa, confirmó este hecho, pero aclaró que la ley austriaca les impedía compartir esa evaluación con otras autoridades. Este Ā«vacío legalĀ» ha encendido las alarmas. Ā«Si llegamos a la conclusión de que es necesario modificar la legislación sobre armas para garantizar una mayor seguridad, lo haremosĀ», declaró el presidente Alexander Van der Bellen durante una visita a Graz.
La alcaldesa de la ciudad, Elke Kahr, fue más contundente: Ā«Solo la policía debería portar armas, no los particularesĀ». Su postura choca con la realidad de un país que tiene una de las tasas de posesión de armas más altas de Europa, con un estimado de 30 armas por cada 100 personas.
Para Alex, madre de un sobreviviente de 17 años, la responsabilidad es social. Ā«Sabemos que cuando las personas actúan así, suele ser porque se sienten solas (…). Nosotros, como adultos, tenemos la responsabilidad de esto y debemos asumirla ahoraĀ», declaró a la BBC.
Francia: La salud mental y los límites de la seguridad
Casi dos horas antes del horror en Graz, a las 08:15, la violencia irrumpió en la escuela secundaria Françoise Dolto de Nogent, a 100 km de París. Durante una revisión de mochilas y bajo la mirada de gendarmes armados, un estudiante de 14 años, identificado como Quentin, sacó un cuchillo de cocina y apuñaló mortalmente a Mélanie G.
CIFRAS DEL ATAQUE EN NOGENT:
- 1 víctima mortal: Una asistente escolar de 31 años.
- Atacante: Un estudiante de 14 años, sin antecedentes penales ni de salud mental.
- Motivo aparente: Un rencor generalizado hacia los asistentes escolares tras ser reprendido días antes.
Lo que más perturba a Francia es el perfil del atacante. Quentin era descrito como un Ā«estudiante bastante buenoĀ», Ā«bien integradoĀ» e incluso había sido nombrado Ā«embajadorĀ» contra el acoso escolar. Sin embargo, tras el ataque, se mostró distante, sin emociones y confesó una fascinación por los videojuegos violentos.
El ministro del Interior, Bruno Retailleau, admitió los límites de la vigilancia física: Ā«Algunos crímenes ocurrirán sin importar cuántos policías se desplieguenĀ». El debate en Francia se ha centrado en la salud mental y la influencia del mundo digital. El presidente Emmanuel Macron ha reiterado su intención de prohibir las redes sociales a menores de 15 años, aunque en este caso, la obsesión del joven eran los videojuegos, no las redes.
Por su parte, el primer ministro François Bayrou anunció la prohibición de la venta de cuchillos a menores y la posibilidad de probar detectores de metales en las escuelas, una medida que genera rechazo entre los directores.
En ambos países, más allá de las diferencias en los debates —armas en Austria, salud mental en Francia—, emerge una dolorosa coincidencia: la necesidad urgente de dotar a las escuelas de más psicólogos y personal de apoyo para detectar las señales de alerta antes de que sea demasiado tarde.

