Malala: un juego que despierta todos los sentidos de los niños

Tatiana Solarte Hoyos, la terapeuta que hace posible el trabajo de estimulación sensorial en Malala.

¿Has notado que tu hijo evita ciertas texturas, se siente incómodo con ruidos o tiene problemas para mantener el equilibrio? A veces, esas señales pasan desapercibidas, pero pueden indicar que necesita un poco de ayuda para estimular sus sentidos. En Pasto, Tatiana Solarte a creado Malala, ese lugar especial que entiende cómo el juego y los sentidos se unen para ayudar a los niños a crecer mejor.

Desde pequeños, los niños aprenden del mundo a través del tacto, la vista, el oído, el movimiento y hasta el olfato. Pero no todos lo hacen igual. “Muchos niños no exploran las texturas, no toleran ciertos contactos o tienen dificultades para coordinarse”, dice la terapeuta ocupacional que dirige Malala. No es cuestión de que sean “caprichosos”, sino que a veces el cerebro necesita un empujoncito para procesar mejor esos estímulos.

¿Por qué es importante? Porque en los primeros años, el cerebro está listo para aprender y crear conexiones. Si los sentidos se trabajan bien, los niños se vuelven más seguros, expresivos y manejan mejor sus emociones.

En Malala no se trata solo de jugar: usan luces, sonidos, masajes, columpios y juegos especialmente diseñados para cada niño. Además, invitan a los papás a ser parte del proceso, enseñándoles cómo continuar esa estimulación en casa.

Lo más bonito de Malala es que ayuda a que los niños no solo desarrollen habilidades, sino que también fortalezcan su confianza y vínculos familiares.

Esta oportunidad ya está aquí, en Pasto, para que todos los niños tengan la infancia que merecen, llena de amor, juego y crecimiento.

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