Jueza se enfrenta a Trump

La jueza Allison Burroughs dictaminó que la administración Trump no puede aplicar la orden del republicano. (Imagen de archivo 15.04.2025)
Imagen: Faith Ninivaggi/REUTERS

El mandato de Donald Trump buscaba impedir el ingreso al país a la mayoría de los nuevos estudiantes internacionales de Harvard y sostenía que aquellos que ya habían sido inscritos estaban en peligro de que se les anulara el visado.

Este jueves (05.06.2025) una corte interrumpió de manera temporal la última acción de Donald Trump para obstaculizar la inscripción de estudiantes extranjeros en Harvard, en medio del agravamiento del conflicto entre el presidente de Estados Unidos y una de las universidades más reconocidas a nivel global.

El miércoles, la Casa Blanca intentó prohibir la entrada al país a la mayoría de los nuevos estudiantes internacionales de Harvard, sosteniendo que aquellos ya inscritos estaban en peligro de que se les anulara el visado.

«El comportamiento de Harvard la ha transformado en un lugar inapropiado para estudiantes e investigadores foráneos», indicaba la orden. Una denuncia presentada ante un tribunal federal fue rápidamente modificada por la universidad, sosteniendo que este «no es el primer esfuerzo de la administración por desvincular a Harvard de sus alumnos internacionales».

Sostuvo que es un componente de una campaña «creciente de represalias gubernamentales, en clara represalia por el uso de Harvard de sus derechos protegidos por la Primera Enmienda para oponerse a las demandas gubernamentales de controlar la gobernanza, el currículo y la ‘ideología’ de su academia y alumnos». Este jueves, la jueza Allison Burroughs determinó que la administración de Trump no puede ejecutar el mandato del republicano.

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De acuerdo con ella, Harvard evidenció que, sin una orden de limitación temporal, existía el peligro de padecer «un daño inmediato e irreparable antes de que se brindara la oportunidad de escuchar a todos los involucrados». La misma jueza ya había frenado el anterior intento de Trump de obstaculizar la inscripción de estudiantes internacionales en ese centro educativo.

Harvard se ha transformado en el núcleo de la campaña del presidente de Estados Unidos contra las universidades más destacadas del país, a las que imputa de antisemitismo por tolerar protestas propalestinas en sus campus y por aplicar políticas de diversidad, inclusión e igualdad (DEI).

Su gobierno ya ha congelado cerca de 3.200 millones en subvenciones y acuerdos federales con esta miembro de la Ivy League, la cual agrupa a los colegios superiores más reconocidos de la nación, y la ha marginado de futuras ayudas, amenazándola con eliminar sus beneficios fiscales.