En medio de la agitación interna que atraviesa el gobierno de Gustavo Petro, ha surgido una figura que gana cada vez más protagonismo en el corazón del Ejecutivo: Angie Lizeth Rodríguez, actual directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre). Su ascenso ha sido visto como una jugada clave en la recomposición del poder en la Casa de Nariño.
Rodríguez, administradora pública con especialización en gestión pública, ha sido respaldada por figuras influyentes como el ministro del Interior, Armando Benedetti, y el exministro de Defensa, Guillermo Alfonso Jaramillo. Su perfil técnico, sumado a una habilidad política notable, le ha permitido escalar posiciones rápidamente.
Una reconfiguración tras tensiones internas
La creciente influencia de Rodríguez se da en un contexto de fuertes tensiones entre Laura Sarabia, actual canciller, y Armando Benedetti. La confrontación entre ambos se intensificó luego de que se revelaran audios en los que Benedetti sugería una supuesta financiación irregular de la campaña presidencial de Petro, mencionando una suma de 15.000 millones de pesos.
Sarabia respondió entregando nuevas pruebas a la Fiscalía, incluyendo grabaciones y conversaciones. En contraste, Benedetti minimizó el escándalo, llamándolo una «rabieta» sin consecuencias reales. La disputa llegó a tal nivel que el propio presidente Petro convocó a ambos a una reunión privada para tratar de calmar los ánimos.
Aunque Petro mostró solidaridad con Sarabia en ese momento, su regreso al gobierno de Benedetti en 2025 volvió a encender las fricciones. En ese nuevo escenario, Angie Rodríguez fue ganando terreno como una figura de confianza para Benedetti y, cada vez más, para el mismo Petro.
La nueva figura clave del Ejecutivo
Rodríguez fue nombrada definitivamente como directora del Dapre el 25 de febrero de 2025, tras haber ocupado el cargo de manera provisional desde enero. En esta función, coordina la agenda presidencial y articula las relaciones entre distintas entidades del Estado.
Su rol en la nueva etapa del gobierno ha sido interpretado como un cambio estratégico: Petro busca consolidar a personas de confianza que puedan gestionar con eficacia las tensiones internas y ejecutar sus políticas con mayor cohesión. Rodríguez, con su bajo perfil mediático pero alto rendimiento técnico, parece cumplir ese papel a la perfección.
En un contexto donde la lucha de poder es intensa y las lealtades se redefinen constantemente, Angie Rodríguez ha logrado consolidarse como la nueva mano derecha del presidente, desplazando a figuras emblemáticas como Laura Sarabia y asegurando su lugar en la primera línea del poder ejecutivo colombiano.

