Más allá de los indicadores económicos, Colombia atraviesa un momento de agotamiento emocional colectivo debido a la percepción de fatiga, desánimo y sobrecarga que se han instalado en buena parte de la población.
Según la Encuesta de Pulso Social del DANE, en enero de este año el 66% de los hogares afirmó que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos básicos. Además, el 41,5% de las personas declaró haber experimentado ansiedad frecuente en el último mes.
A pesar de la subida del salario mínimo, este malestar causado por el contexto socio-económico también se refleja en la salud mental de los ciudadanos. Y la búsqueda de vías de evasión para hacer más llevadero el día a día se vuelve una necesidad, aunque muchas veces silenciosa.
El nuevo escapismo: rutinas digitales ante la frustración social
El escapismo emocional no es nuevo, pero sí ha tomado nuevas formas. Hoy, frente al agobio cotidiano, los colombianos recurren cada vez más a rutinas digitales para hacer más llevadera la incertidumbre general. Nos referimos al consumo de maratones de series, uso de redes sociales, videojuegos, plataformas de streamings y suscripciones a contenidos personalizados.
El «consumo por ansiedad» ya es parte de la vida diaria. No se trata solo de comprar de forma medianamente compulsiva para sentirse mejor, sino de desconectarse, evadirse del entorno a través de los algoritmos. El ocio ha dejado de ser descanso para convertirse en una forma de huida programada.
Las cifras hablan: estos son los síntomas de una fatiga colectiva
Según el Ministerio de Salud, han aumentado los diagnósticos de ansiedad generalizada, insomnio y depresión leve-moderada en zonas urbanas. Las largas jornadas laborales, la sobrecarga de información y el exceso de responsabilidades han transformado el «agotamiento» en una condición estructural.
Por su parte, el DANE ha identificado una caída sostenida en la percepción de bienestar subjetivo, con especial énfasis en mujeres jóvenes, trabajadores informales y personas entre los 25 y 40 años. La desconexión no es solo una reacción, sino que también se ha convertido en una estrategia para la gestión de las emociones.
Internet como una forma de evasión
En este contexto, Internet actúa como válvula de escape. Netflix, Prime Video, YouTube, TikTok, videojuegos y plataformas de entretenimiento para adultos han experimentado un uso intensivo en horarios nocturnos y durante los fines de semana.
Según datos de JustWatch, el consumo de plataformas de streaming en Colombia aumentó un 18% en el segundo semestre de 2024.
En el caso de Simpleescorts Colombia, los datos refuerzan este patrón. El 93% los usuarios acceden a esta plataforma desde el celular y el 89% de los contactos con los anunciantes se generan por WhatsApp, lo que evidencia una necesidad de interacción rápida e individual. Además, las franjas horarias de mayor actividad se ubican entre las 9:00 p.m. y la medianoche, con un pico del 6,8% a las 10:00 p.m., especialmente en domingos y festivos.
Las ciudades con mayor tráfico en la plataforma coinciden con los centros urbanos de mayor presión emocional: Bogotá (35%), Medellín (13,4%) y Cali (8,9%). Además, el perfil del usuario predominante es hombre, entre 25 y 34 años
Este tipo de búsquedas también se trasladan a otras páginas web, como Google Trends, donde han repuntado búsquedas asociadas al entretenimiento, como son “series completas para maratonear”, “plataformas de streaming gratuitas” o “juegos online gratis”.
¿Escape o desconexión peligrosa? El doble filo del consumo emocional
El escapismo no es negativo en sí mismo, ya que puede ser una forma saludable de autocuidado. El problema surge cuando se convierte en la única estrategia para lidiar con la realidad. Las desconexiones prolongadas, la dependencia al algoritmo o la evasión constante pueden reforzar el aislamiento, dificultar el vínculo con otros y acentuar la sensación de vacío.
Los expertos en salud mental advierten que el consumo emocional en el entorno digital debe equilibrarse con los espacios tangibles a través del descanso efectivo, pasar tiempo libre lejos de las pantallas, trabajar en las relaciones familiares, de amistad e íntimas presenciales y poner en práctica la escucha activa. Sin eso, el escape se convierte en un círculo vicioso.
Hacer scroll, el nuevo hábito para evadirse
Apagar el celular, ver una serie del tirón, distraerse con un chat en directo o scrollear en silencio durante horas. Todo esto no son formas de huida de la realidad, sino respuestas que damos ante la necesidad de evadirnos en estos tiempos. Ante la acumulación de exigencias, la búsqueda de desconexión se vuelve una rutina más en el día a día de muchos colombianos.
El auge del escapismo emocional no debe verse solo como una señal de agotamiento, sino como una muestra clara de lo que las personas necesitan: desconexión, sí, pero también descanso auténtico y momentos donde no sea obligatorio rendir, producir o responder.

