Gloria Miranda, directora.

En el Pacífico nariñense 5.000 hectáreas de coca se transformarán en proyectos

En una jornada trascendental para la región del Pacífico nariñense, el municipio de Roberto Payán se convierte en un modelo de transformación territorial, gracias a la firma de un ambicioso acuerdo de sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito. Este proceso, respaldado por la Gobernación de Nariño, la Dirección de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito y la Agencia de Renovación del Territorio, apunta a cambiar el rumbo económico y social del municipio, con la participación activa de los seis Consejos Comunitarios del territorio.

El anuncio se realizó en Tumaco, durante un encuentro interinstitucional que reunió al Gobierno Nacional, el Departamental y a los líderes de las comunidades afrodescendientes de Roberto Payán. En este espacio, se consolidó una visión compartida para avanzar en un proceso de sustitución voluntaria que garantice ingresos seguros, fomente la agroindustria local y promueva el acceso a educación y vivienda digna.

Compromiso

“Desde la Gobernación de Nariño estamos comprometidos con el proceso de transformación territorial para la paz”, afirmó el gobernador Luis Alfonso Escobar Jaramillo. “Por eso, financiamos los estudios y diseños para el mejoramiento de la vía entre Roberto Payán y La Guayacana, y destinamos más de $2.500 millones al fondo rotatorio. Este es un ejemplo de innovación social que nace desde Nariño y que esperamos validar junto a los Consejos Comunitarios en una próxima asamblea”.

Este acuerdo marca un precedente nacional, al ir más allá de la erradicación voluntaria, ofreciendo soluciones estructurales que abordan las causas de fondo del cultivo de coca. Según explicó Gloria Miranda, directora de la Dirección de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, este modelo permite una transición hacia una economía legal con oportunidades reales y sostenibles para las familias.

Estabilidad

“Esto significa transitar hacia una economía legal que les ofrezca a las familias una forma de vida estable y rentable, con agroindustrialización, comercialización asegurada y transformación territorial. Hablamos también de inversión en educación, mejoramiento de vivienda y una vía estratégica para este municipio”, señaló Miranda.

Uno de los pilares del acuerdo es la creación de un fondo de compensación de ingresos, que permitirá a las familias mantener una estabilidad económica mientras se consolidan los proyectos productivos. Este fondo operará como una red de seguridad durante el proceso de transición, asegurando que las comunidades no vean afectado su sustento inmediato.

Raúl Delgado, director de la Agencia de Renovación del Territorio, destacó la importancia de esta iniciativa: “Este fondo es una herramienta concreta para proteger los ingresos de las familias mientras se consolidan los proyectos productivos. Lo más importante es que está acompañado por compromisos reales de transformación territorial como el mejoramiento de la vía hacia La Guayacana, donde la Gobernación ya ha destinado recursos”.

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Esperanza

En el escenario del acuerdo están las comunidades afrodescendientes de Roberto Payán, quienes han manifestado su respaldo y esperanza frente a esta nueva etapa. Pablo Elías Angulo, representante legal del Consejo Comunitario Integración del Telembí, expresó con emoción: “Nuestra comunidad lleva años golpeada por la violencia y esta es una forma de transformar esa historia. Apostarle a otros cultivos, a inversiones en vías, en educación, es pensar en el futuro de nuestras niñas y niños, sin la secuela del conflicto”.

El acuerdo contempla también la estructuración de proyectos agroindustriales, el desarrollo de rutas de comercialización para productos locales, y programas de mejora de vivienda y acceso a la educación. Todo ello enmarcado en un enfoque de desarrollo con identidad, donde la legalidad, la participación comunitaria y el arraigo territorial son ejes fundamentales.

Con esta iniciativa, Roberto Payán se posiciona como un referente nacional de sustitución voluntaria con enfoque integral y territorial, demostrando que es posible construir paz desde las comunidades, con inversión efectiva y decisiones concertadas.