Un grupo armado atacó a turistas en la localidad de Pahalgam, en la región de Cachemira administrada por India, dejando un número indeterminado de muertos y heridos. El ataque, calificado como uno de los más graves contra civiles en los últimos años, ocurrió en un prado aislado, lejos de la carretera principal.
Según informó el diario India Express, al menos dos o tres militantes participaron en la emboscada, aunque las autoridades aún no han confirmado el número exacto de víctimas. El jefe del gobierno regional, Omar Abdullah, advirtió que se trató de un ataque «mucho mayor que cualquiera dirigido contra civiles en los últimos años».
Un grupo militante poco conocido llamado ‘Resistencia de Cachemira’ se atribuyó la autoría del ataque a través de redes sociales, justificándolo como una respuesta al supuesto asentamiento de más de 85.000 “forasteros” en la región, lo cual —según ellos— estaría alterando el equilibrio demográfico. Sin embargo, hasta el momento no se ha verificado la autenticidad de dicha reivindicación.
El primer ministro de India, Narendra Modi, condenó enérgicamente el atentado, calificándolo como un «acto atroz». En un mensaje oficial, prometió que los responsables serán capturados y juzgados:
«¡No se les perdonará! Su malvada agenda jamás triunfará. Nuestra determinación de luchar contra el terrorismo es inquebrantable y se fortalecerá aún más.»

