El arte del enchapado en dorado, un legado colonial en Colombia, encuentra en Ximena Rodríguez a su última heredera. Aprendió este oficio de su abuelo, Guillermo Ignacio Rafael Cifuentes, quien, aunque dudó en enseñarle por ser una tradición masculina, terminó por reconocer su talento y dedicación.
Desde su taller Manos Maestras, Ximena no solo restaura piezas religiosas, sino que reinventa el enchapado en objetos como cofres y jarrones, llevando esta técnica ancestral más allá de los templos. Con materiales tradicionales como cola de conejo, bol de Armenia y hojilla europea
Su labor no solo preserva un oficio único en Colombia, sino que desafía estereotipos y asegura que el brillo del dorado artesanal siga iluminando el patrimonio cultural del país.

