Ciudad del Vaticano, 21 de abril de 2025 – En la mañana de este lunes, el Papa Francisco falleció a los 88 años en su residencia de Santa Marta, en el Vaticano. La causa de su muerte fue un ictus cerebral, también conocido como accidente cerebrovascular, según confirmó el Vaticano a través de su medio oficial, Vatican News.
El pontífice argentino, nacido Jorge Mario Bergoglio, había sido dado de alta hace apenas un mes tras permanecer cinco semanas hospitalizado debido a una neumonía doble. Durante su estancia en el hospital, su salud se agravó en dos ocasiones, aunque logró recuperarse parcialmente antes de regresar al Vaticano.
Francisco, conocido por su fortaleza y terquedad, nunca se tomó un día de descanso durante su pontificado, a pesar de sus constantes problemas de salud, que incluyeron cirugías de colon y hernia, así como dificultades para caminar, que lo llevaron a utilizar una silla de ruedas en sus últimos años.
En septiembre de 2024, apenas unos meses antes de su fallecimiento, realizó una gira por cuatro naciones de Asia y el Pacífico, donde fue recibido por multitudes. Su última Semana Santa fue especialmente agotadora, asistiendo a las celebraciones del Domingo de Resurrección y pronunciando el tradicional mensaje urbi et orbi
La noche anterior a su fallecimiento, el Papa descansó tranquilamente en su habitación tras cenar, según relataron fuentes del Vaticano. Su testamento, del cual se conoció un fragmento tras su muerte, incluía la frase: «Se acerca el ocaso de mi vida terrena.»
El mundo católico y la comunidad internacional comienzan hoy el duelo por la pérdida de un líder espiritual que marcó profundamente el siglo XXI con su mensaje de humildad, justicia social y diálogo interreligioso.

