En los últimos días, el cierre de la vía Panamericana, debido a los derrumbes causados por la temporada de lluvias que azota con fuerza a los departamentos de Nariño y el Cauca, nos volvió a afectar de manera grave.
En efecto, a pesar que, desde la tarde de ayer, se pudo dar paso, lo cierto es que en Pasto y en varios municipios de Nariño, las afectaciones fueron grandes, puesto que la historia se volvió a repetir en lo que tiene que ver con el desabastecimiento de combustible, gasolina y gas, así como del enorme volumen de productos agrícolas que llegan provenientes de la ciudad de Cali, esto sin contar con los perjuicios que les amargaron la vida a miles de viajeros.
Nos referimos a unos episodios que se repiten una y otra vez y en ese sentido, recordamos el prolongado cierre de hace dos años, por un enorme deslizamiento que se produjo en el sector del municipio de Rosas, en el departamento del Cauca, lo que también ocasionó gravísimos perjuicios a Nariño.
Hoy, de no ocurrir nada raro se supone que la movilidad en la vía Panamericana, comenzará a normalizarse, esperando eso sí, que las condiciones climáticas no vayan a empeorar en el transcurso de las próximas horas y se registren nuevos derrumbes.
Empezando a superarse esta emergencia, sería injusto desconocer el trabajo de Invías, en lo referente a la habilitación de rutas alternas, pero nos parece que hechos como el que se acaba de registrar, debido episodios imprevistos, como son los derrumbes y deslizamientos, requieren que el Gobierno nacional fije su mirada en esta carretera del orden nacional, especialmente en lo que tiene que ver con su mantenimiento, puesto que como se anotaba con anterioridad, no es la primera vez que las fuerzas de la naturaleza, provocan esta serie de inconvenientes que tanto daño le hacen al departamento de Nariño.
Por lo tanto, luego de afrontar estos días críticos, en los que el tránsito tuvo que ser encaminado por la vía antigua, lo que fue motivo de conflictos y protestas en municipios como La Unión, al considerar los dirigentes cívicos, que el paso de vehículos pesados, afecta la carretera. Esto nos lleva a pensar que se hace necesaria una inversión en esta vía, en la que se incluya la doble calzada Pasto-Popayán, como una de las alternativas a seguir, para evitar que la naturaleza sea la causa para que se tenga que cerrar la vía Panamericana.
Igualmente, nuestro llamado, es para que se respete la vía Panamericana. ¿Qué queremos decir con esto? Sencillamente que no se tome esta carretera nacional, como una manera de presionar, cada vez que se presente algún conflicto con el Gobierno Nacional, lo que implica el bloqueo, esta vez, no por las lluvias, sino por parte de diferentes comunidades.
Nosotros mismos acabamos de ser testigos de todas las cosas malas que trae para nuestro departamento de Nariño, el hecho de que no se pueda transitar por la vía Panamericana, en el tramo que nos une con el Cauca. Cuando esto ocurre, las afectaciones son de miles de millones de pesos, el tránsito en la ciudad de Pasto, se paraliza por la falta de combustible y las amas de casa, sufren al no poder conseguir los productos necesarios de la canasta familiar. Es cierto que, contra la naturaleza, es difícil luchar y mucho menos prever lo que pueda acontecer, pero sí podemos lograr que nunca más la vía Panamericana, sea bloqueada debido a protestas y manifestaciones. Esto es algo que se debe acabar de una vez por todas.

