Este 31 de marzo, el planeta rinde homenaje a la Torre Eiffel, un ícono universal de la creatividad humana. Ubicada en el Campo de Marte de París, esta maravilla arquitectónica se inauguró en 1889 como parte de la Exposición Universal, marcando el centenario de la Revolución Francesa. Gustave Eiffel lideró su diseño y construcción, dando vida a una estructura que, décadas después, continúa siendo uno de los monumentos más admirados del mundo.

La historia detrás de su construcción
La obra comenzó el 28 de enero de 1887 y se completó el 31 de marzo de 1889, con el trabajo de 250 dedicados obreros. Durante el proceso, se levantaron vigas horizontales, plataformas y la imponente base que sostiene esta edificación de 325 metros de altura. Gustave Eiffel financió gran parte de la construcción, y aunque estaba previsto que la torre fuese desmantelada tras 20 años, la instalación de una antena de radio en su cima en 1900 aseguró su conservación.
Características que fascinan
Desde su inauguración, la Torre Eiffel ha encantado con su estructura metálica y sus detalles únicos. Con un peso de 10,000 toneladas, la torre cuenta con tres niveles accesibles por un total de 1,698 escalones. Su color no es uniforme: en la base es más claro y se oscurece hacia la cima. Cada año, se aplican 50 toneladas de pintura para protegerla de la corrosión.
Durante 41 años, fue el edificio más alto del mundo, hasta ser superada por el edificio Chrysler en Nueva York en 1930. Además, su impacto turístico es innegable: más de 7 millones de visitantes la admiran cada año, convirtiéndola en el cuarto monumento más visitado a nivel global.
Una experiencia interactiva
El primer nivel de la torre ofrece a los visitantes una oportunidad única: votar por el próximo color que adornará la estructura. Este detalle fomenta una conexión directa entre la historia del monumento y quienes la visitan.
Un símbolo global de innovación
La Torre Eiffel trasciende su función turística. Representa el ingenio y la capacidad humana para enfrentar retos, marcando un antes y un después en el mundo de la ingeniería y el diseño. Su legado inspira a seguir creando proyectos emblemáticos que reflejen la fuerza de la imaginación y el trabajo colectivo.
El Día de la Torre Eiffel invita a reflexionar sobre la importancia de preservar este tipo de monumentos, no solo como referencias históricas, sino como símbolos vivos de la innovación. Desde su majestuosidad en el paisaje parisino, la torre continúa iluminando corazones y brindando un espectáculo inolvidable. ¿Algún día te gustaría admirarla en persona? Esta obra maestra sigue esperando a quienes deseen formar parte de su historia.
