El parque principal del barrio Santa Mónica, se ha convertido en un foco de preocupación para los vecinos. La habitante de la zona, María Cecilia Erazo, denunció que un grupo de personas está utilizando este espacio público como una zona de tolerancia, afectando la tranquilidad y seguridad de los residentes del sector. Según la denuncia de Erazo, los individuos estacionan sus vehículos en el parque, se colocan a consumir bebidas alcohólicas y emiten ruidos a alto volumen, sin que las autoridades tomen medidas efectivas para frenar estas acciones.
«Llevan sus autos, los estacionan, se ponen a tomar y ponen música a todo volumen», relató Erazo, quien expresó su preocupación por la falta de control en un espacio que, en principio, debería ser un lugar de esparcimiento y recreación para las familias del barrio. La situación no solo está afectando la tranquilidad de los vecinos, sino también poniendo en riesgo la seguridad de quienes transitan por el parque, ya que este comportamiento podría atraer situaciones de alteración del orden público o de violencia.
Punto de encuentro
El parque principal de Santa Mónica ha sido históricamente un lugar de encuentro para los vecinos, especialmente en las tardes y los fines de semana, cuando las familias acuden a disfrutar de un espacio de recreación y descanso. Sin embargo, la denuncia de Erazo pone en evidencia un problema creciente en la zona, relacionado con la falta de vigilancia y control por parte de las autoridades locales.
Los residentes de Santa Mónica han señalado que, a pesar de las quejas recurrentes, el problema persiste, afectando la calidad de vida de las personas que viven en las cercanías. Algunos vecinos también han afirmado que, en ocasiones, los mismos individuos que se reúnen en el parque también invaden las aceras cercanas, obstaculizando el paso de los transeúntes y generando un ambiente de inseguridad.
Aunque las autoridades locales no se han pronunciado oficialmente sobre el asunto, algunos vecinos han sugerido que se tomen medidas más estrictas, como aumentar la presencia policial en la zona, establecer horarios para el uso del parque, o incluso instalar cámaras de vigilancia para disuadir a quienes alteran el orden. También se ha propuesto crear campañas de sensibilización para que los ciudadanos tomen conciencia del uso adecuado de los espacios públicos y respeten a los demás. «La situación está afectando nuestra paz, necesitamos que las autoridades tomen cartas en el asunto y garanticen que el parque sea un lugar seguro y adecuado para las familias», agregó Erazo, quien expresó su esperanza de que pronto se tomen medidas efectivas para solucionar el problema.

