El 5 de marzo se celebra el Día Mundial de la Eficiencia Energética, una fecha establecida en 1998 durante la primera conferencia internacional sobre eficiencia energética en Austria. Expertos y líderes de 50 países se reunieron para discutir la crisis energética y buscar soluciones viables.

¿Qué es la eficiencia energética?
La eficiencia energética consiste en optimizar el uso de la energía para obtener los mismos resultados con un consumo menor. Esto no solo permite reducir costos, sino también disminuir la dependencia de combustibles fósiles y contribuir a la lucha contra el cambio climático. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), mejorar la eficiencia energética podría reducir las emisiones globales de CO2 hasta un 40% en las próximas dos décadas.
La importancia de la eficiencia energética
Invertir en eficiencia energética es crucial para avanzar hacia un futuro más sostenible y alineado con los objetivos climáticos globales. La reducción del consumo energético no solo ayuda a pagar menos por los servicios energéticos, sino que también preserva los recursos naturales y contribuye a la mitigación del cambio climático.
Relación entre eficiencia energética, ESG y la Directiva CSRD
La eficiencia energética se enmarca dentro de los criterios ESG (Environmental, Social, and Governance), reflejando el compromiso de una organización con la reducción de su huella ecológica. La Directiva CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) obliga a las grandes empresas a reportar información detallada sobre sus prácticas de eficiencia energética, uso de energías renovables y estrategias de descarbonización.
Prácticas simples que hacen la diferencia
Para conmemorar el Día Mundial de la Eficiencia Energética, se pueden adoptar prácticas simples en el hogar: usar focos LED, mantener el aire acondicionado a 24°, aprovechar la luz natural, y evitar dejar los cargadores de teléfonos conectados cuando no se usan. También es importante usar el agua de manera racional para reducir el consumo energético. Utiliza bombillas LED en lugar de incandescentes o fluorescentes. Además, apaga las luces cuando no las necesites y aprovecha al máximo la luz natural. Desconecta los dispositivos electrónicos y cargadores cuando no los uses, ya que consumen energía incluso en modo standby. Además, configura tus dispositivos en modo de ahorro de energía.


