El Real Madrid está imparable

La Liga, el Madrid y Modric siguen siendo los mismos. A punto de cumplir 40 años, la llama del croata no se apaga. Si acaso, se va dosificando. Un tremendo misil desde casi 25 metros abrió el camino hacia la victoria de su equipo en una tarde marcada por una tregua arbitral. Tras varias semanas en las que el VAR se convirtió en el «bar», la afición blanca descargó su frustración contra los árbitros, pero sobre el terreno de juego no hubo controversias. Cuadra fue prácticamente invisible, un sueño hecho realidad para cualquier colegiado, y el Madrid debió aprender que se juega mejor cuando reina la paz. Aparte de eso, el equipo mantuvo la misma actitud positiva de la Champions y reforzó la sociedad Mbappé-Vinicius ante un Girona que, por necesidad y por plantilla limitada, tuvo que adoptar un estilo de juego que no le gusta: resistir y contragolpear. Sólo al final recuperaron algo de su esencia, pero ya no tenían a Dovbyk para marcar la diferencia.

Modric es inmortal: golazo ante el Girona

Ya cerca de lograr casi todo lo que importa, Ancelotti aprovechó el partido contra el Girona para dar descansos bien merecidos. Era previsible que Rüdiger y Valverde descansaran, con 45 partidos oficiales en lo que va de temporada, lo que equivale a casi una Liga y un cuarto. Además, el descanso de Bellingham era inevitable tras su incidente con Munuera. Así que, en un día con permiso para rotar, Alaba volvió a ser titular con el Madrid después de 434 días. El austriaco sigue siendo una incógnita.

Alaba fue el toque emotivo en un partido que comenzó a gran velocidad. Para el Madrid, por inercia, tras sus últimos dos partidos contra el City. Para el Girona, por pura vocación. Aunque los jugadores hayan decaído, sus principios siguen intactos. En el primer minuto, Arnau y Mbappé ya pusieron a prueba a Courtois y Gazzaniga, respectivamente.

Un Girona obligado a resistir

Sin Bellingham, Ancelotti abrió el campo con Brahim y Rodrygo por las bandas y desplazó a Vinicius para reforzar el ataque junto a Mbappé. La pareja empieza a entenderse, incluso a disfrutar de su juego. Los egos no parecen ser un problema. Michel, por su parte, optó por una alineación más conservadora, sin un delantero centro fijo (aunque tenía tres en el banquillo), con cinco defensas, tres centrocampistas y dos extremos, reconfigurados en un 4-2-3-1. Fue una tarde de paraguas bajo la tormenta de Mbappé.

El Girona se vio obligado a jugar a la defensiva. Si no tiene la pelota, pierde su esencia. Un equipo acostumbrado a proponer ahora se veía forzado a resistir ante un Madrid proactivo, dominante, con gran ritmo de circulación, y con Modric, el maestro, liderando la orquesta. Los laterales se subían constantemente al ataque, y los mediocentros llegaban al borde del área rival.

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Ese tremendo zapatazo de Modric supuso el 1-0.

La pareja fantástica

Para desconcertar al Girona, Ancelotti mantuvo las piezas, pero las reubicó. Rodrygo pasó a la derecha, Vinicius a la izquierda, y Brahim quedó como segunda punta. Cualquiera de ellos podía desempeñar cualquier rol en el ataque. El gran beneficiado fue Vinicius, casi imparable cuando tiene su banda y espacio. En su tercer intento desde allí, disparó un derechazo que rozó el larguero.

Vinicius sentenció el encuentro con un toque sutil.

La pelota había comenzado a estar más dividida, pero las oportunidades seguían siendo para el Madrid. El Girona, especialmente desde la entrada de Arthur, intentó recuperar su juego de posesión, pero se expuso más a los velocistas del Madrid, que a campo abierto multiplican su peligro.

A menos de media hora del final, Michel cambió el registro de su equipo. Como ya no era cuestión de resistir, metió a sus dos jugadores más creativos, Asprilla y Bryan Gil, y también un delantero, Miovski. Ancelotti y el Madrid comenzaron a volverse más conservadores. Camavinga y Ceballos entraron para reforzar el centro del campo, y el equipo comenzó a ser dominado por un Girona que, hasta ese momento, había sido inferior. El partido seguía vivo, gracias en parte a Gazzaniga, que sacó un disparo de Mbappé tras un control galáctico a pase de Modric. Pero el Girona ya estaba colgado de un hilo, que se cortó con una combinación Mbappé-Vinicius, resuelta por el brasileño para el 2-0. Esa pareja está cargada de veneno. Están en la transición de galácticos a supersocios.