Australia decide eutanasiar a más de 90 ballenas varadas en Tasmania

Los oficiales de vida silvestre en Australia han tomado la difícil decisión de eutanasiar a 90 ballenas que quedaron varadas en una playa remota de Tasmania. Las condiciones adversas del océano impidieron reflotar a los animales.

Varamiento masivo

Más de 150 ballenas fueron encontradas varadas cerca del río Arthur, en la costa oeste de la isla, el martes por la noche. Para la mañana del miércoles, solo 90 seguían con vida. Aunque los rescatistas intentaron devolver dos al mar, el viento y el oleaje las hicieron regresar inmediatamente a la orilla.

Esfuerzos de rescate

“El mar está bastante agitado y los animales simplemente no pueden atravesar las olas para salir. Siguen girando y regresando a la playa”, dijo Shelley Graham, coordinadora del incidente en el Servicio de Parques y Vida Silvestre de Tasmania. Imágenes aéreas mostraron a las ballenas dispersas a lo largo de la playa, algunas medio enterradas en la arena y otras atrapadas en aguas poco profundas cerca de formaciones rocosas.

Historia del varamiento

La última vez que tantas ballenas quedaron varadas en Tasmania fue hace 50 años, en junio de 1974. En aquella ocasión, un grupo de entre 160 y 170 fue encontrado en la playa de Black River, en la costa norte de la isla. No está claro cuántas sobrevivieron.

En el caso más reciente, las autoridades decidieron eutanasizar a los animales para minimizar su sufrimiento. Después de muchas horas en la playa, estaban desorientados y angustiados.

Dificultades logísticas

En recientes operaciones de varamiento masivo, se ha utilizado maquinaria para trasladar a las ballenas varadas a zonas más resguardadas, donde pueden estabilizarse en el agua antes de ser liberadas. Sin embargo, esta vez no fue posible enviar equipos a la ubicación remota e inaccesible, explicó Brendon Clark, oficial de enlace del Servicio de Parques y Vida Silvestre de Tasmania.

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Advertencia al público

Las autoridades advirtieron previamente al público que se mantuviera alejado del varamiento por su propia seguridad, ya que las ballenas son animales grandes, con un peso de entre 500 kilogramos y aproximadamente tres toneladas. Además, las ballenas son una especie protegida en Tasmania, incluso después de su muerte, y alterar un cadáver es un delito.

El Programa de Conservación Marina, en colaboración con el Servicio de Parques y Vida Silvestre de Tasmania, instó al público a no acercarse a los animales. “La respuesta al varamiento en esta área remota es compleja. Si se determina que hay necesidad de ayuda del público en general, se hará una solicitud a través de varios medios”, dijeron las autoridades.

En resumen, un total de 157 ballenas han muerto o serán sacrificadas tras quedar varadas en Tasmania. La comunidad científica aún desconoce la razón detrás de estos varamientos.