Por: JORGE HERNANDO CARVAJAL PÉREZ
La trasnochada del señor presidente de la República, Gustavo Petro, estuvo a punto de causar el pasado domingo que San Valentín de Roma fuera decapitado de nuevo.
En efecto la rabia que Petro le causó a su colega de Estados Unidos, Donald Trump hizo que ese día el mandatario norteamericano decidiera suspender de inmediato el ingreso de productos colombianos a Norteamérica.
Fue una decisión que puso a temblar a los floricultores colombianos y, a millones de enamorados en Estados Unidos, donde el próximo 14 de febrero, se celebra el Día de San Valentín, fecha en la que nuestras flores son protagonistas y millones de novias, esposas y “tinieblas” esperan recibir las hermosas rosas colombianas.
Pero, bueno, ustedes se preguntarán quien era el mentado San Valentín, patrono de los enamorados gringos. Él era un sacerdote más bueno que el pan, quien pregonaba las buenas obras y el concepto universal del amor, en unos tiempos bastante difíciles, puesto que el Emperador Claudio II decretó la persecución contra los cristianos.
Lo cierto es que fiel a su defensa del amor, San Valentín casaba a los soldados con sus prometidas en las celdas de las cárceles, pero como en estos tiempos no faltaban los lambones, alguien le fue con ese chisme al Emperador, quien, al ser informado de los casorios, lo mandó a detener para que compareciera ante su presenciar.
Todo indica que Claudio II, que por esos días estaba de buen genio, puesto que acaba de asistir a un espectáculo donde dos indefensos leones se almorzaron a 6 cristianos, sólo quería que Valentín se disculpara y no siguiera matrimoniando a la gente, pero la historia dice que otros funcionarios que le tenían inquina, por andar promoviendo eso del matrimonio, influyeron para que el Emperador decidiera ejecutarlo y por lo tanto, fue mandado a la cárcel.
Mientras esperaba ser decapitado, observó que la hija del juez de la cárcel era ciega y rezó a Dios para que la joven volviera a ver. La historia cuenta que cuando era llevado a la plaza pública, para que le cortarán la cabeza, San Valentín le entregó un papel a la muchacha y ella sin saber que pasaba lo abrió y leyó una frase que decía “Tu Valentín”. Esto hizo que los historiadores chismosos, dijeran que se había enamorado de la joven, lo que aumentó su fama como Santo del Amor. Esa es la historia de la fiesta que nuestro presidente estuvo a punto de arruinar, mientras que hay quienes afirmar que San Valentín comió de su propio cocinado, puesto que perdió su cabeza, luego de habérsela hecho perder a muchos, con sus matrimonios masivos.

