La Casa de la Ciencia y el Juego, ubicada en el barrio Pandiaco de la ciudad de Pasto, ha sido el escenario de una innovadora actividad educativa que busca acercar a los más pequeños al mundo de la naturaleza y la ciencia.
En esta ocasión, se implementó un mini jardín botánico, que incluye una variedad de jardines temáticos como verticales, selváticos, desérticos y florales, con el propósito de enseñar a los niños la dinámica del crecimiento y el desarrollo de las plantas.
El proyecto, que ha sido posible gracias a la colaboración de la empresa Cielo Verde Servicios Ambientales y la Fundación Opción Vida, busca sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la importancia de la biodiversidad y la sostenibilidad ambiental.
Los ingenieros agroforestales Carlos Hernán Villota y David Ramos, quienes lideran la iniciativa, expresaron su entusiasmo y compromiso con el desarrollo de este espacio educativo.
Conocimiento
“Estamos muy contentos de poder aportar nuestro conocimiento y experiencia para crear un espacio que no solo sea de aprendizaje, sino también de conexión con la naturaleza. Los niños podrán ver de cerca cómo interactúan las diferentes especies de plantas en ambientes específicos, como el desértico o el selvático, y cómo cada una se adapta a su entorno”, indicó Carlos Hernán Villota, ingeniero agroforestal.
David Ramos, por su parte, destacó que el jardín vertical es una de las áreas más innovadoras del proyecto, ya que permite maximizar el espacio disponible y ofrece una forma moderna de cultivar plantas en ambientes urbanos. “El jardín vertical es ideal para espacios reducidos y permite que los niños comprendan la importancia de la optimización de los recursos, algo crucial en las ciudades actuales”, afirmó Ramos.
La Casa de la Ciencia y el Juego, como centro de aprendizaje lúdico y científico, se convierte en un lugar privilegiado para el desarrollo de este tipo de iniciativas que integran el juego con el conocimiento.
La actividad no solo está orientada a los niños del barrio Pandiaco, sino también a los escolares de otras zonas de la ciudad que podrán visitar el mini jardín botánico como parte de sus programas educativos.
Condiciones
En el corazón de esta propuesta está la enseñanza sobre la dinámica del crecimiento de las plantas y los ecosistemas. Cada uno de los jardines está diseñado para simular un tipo específico de hábitat, permitiendo a los niños observar cómo las especies de plantas se adaptan a diferentes condiciones ambientales, desde el calor extremo de los desiertos hasta la humedad de la selva tropical.
Estos espacios interactivos buscan que los niños se conviertan en pequeños científicos, observando, tocando e incluso participando activamente en el cuidado de las plantas.
Además de los jardines verticales y los temáticos, se ha instalado un espacio para promover el cultivo de plantas autóctonas, lo que permitirá a los niños conocer las especies locales de la región y aprender sobre su rol en el ecosistema. Este enfoque busca también fortalecer la identidad cultural de los más jóvenes y sensibilizarlos sobre la importancia de preservar la flora nativa.
El equipo de trabajo, que también incluye a voluntarios y estudiantes de la Universidad de Nariño, está comprometido con el mantenimiento del jardín, asegurando que el espacio siga siendo un recurso educativo activo y atractivo para futuras generaciones.




