El caso de la denuncia contra el padre Francisco de Roux y otros sacerdotes jesuitas por presunto encubrimiento de un pederasta es un asunto serio que ha generado gran preocupación en la sociedad colombiana. Las acusaciones de encubrimiento en la Iglesia son especialmente sensibles y pueden afectar la confianza en las instituciones religiosas.
El provincial, Hermann Rodríguez, probablemente abordaría este tema enfatizando la importancia de la transparencia, la justicia y la protección de las víctimas. Podría expresar el compromiso de la orden jesuita para investigar a fondo las denuncias y asegurar que se tomen las medidas adecuadas.
La denuncia penal contra el padre Francisco de Roux y otros dos jesuitas por presuntamente encubrir a un cura pederasta sigue haciendo noticia.
Han surgido más testimonios de presuntas víctimas del cura Darío Chavarriaga, cuyo caso fue expuesto por dos hermanos que padecieron sus abusos. El señalamiento público tuvo lugar una agitada sesión en la Universidad Javeriana donde otro jesuita Luis Felipe Navarrete invitó a las víctimas a no ventilar el caso públicamente ni ante los que llamo “seudoperiodistas”.
El padre quería descalificar el trabajo de los periodistas Miguel Ángel Estupiñán y Juan Pablo Barrientos, quienes rigurosamente han documentado el caso de los hermanos Llano. La situación que mencionas sobre la denuncia contra el padre Francisco de Roux y los otros jesuitas es muy grave y ha suscitado un intenso debate. Los testimonios adicionales de presuntas víctimas del padre Darío Chavarriaga resaltan la necesidad de abordar estos casos de abuso con seriedad y urgencia.
La intervención del jesuita Luis Felipe Navarrete, invitando a las víctimas a no ventilar el caso públicamente y descalificando a los periodistas, puede ser vista como un intento de silenciar las denuncias, lo que ha generado críticas sobre la falta de apoyo hacia las víctimas. La labor de los periodistas Miguel Ángel Estupiñán y Juan Pablo Barrientos es crucial para dar visibilidad a estas historias y asegurar que se lleve a cabo una investigación adecuada.
Este contexto pone de manifiesto la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en la Iglesia, así como la necesidad de escuchar y proteger a las víctimas.

