Sofonías Rodríguez

EN ESE  BUS? YO NO ME SUBO

Por: Sofonías Rodríguez M.

Por deducción lógica uno se encarrila en el concepto de que la vida  es corto para unos, largo para  otros, pero continuo recorrido por el mundo que nos toca vivir hasta que el Dios de los Cielos, el mismo que nos creó nos llame y señale nuestro punto de llegada.-Ante todo, anhelamos como muchos que el viaje siempre resulte agradable y que en gran parte dependerá de los pasajeros que ocupan un automotor.-

Cuánto daríamos por viajar con personas amables, sinceras, respetuosas y alegres que sean comunicativas,  de buena vibra y que respiren sentido del humor por todos los poros, que  sean descomplicadas en el trayecto y tengan un espíritu solidario de mutua colaboración con los demás cuando por casualidad a veces algo inesperado sucede en la vía.

También uno se pone a pensar en qué bus no viajaría. Y de plano desecharía por completo viajar con personas falsas que no son capaces de hablar con franqueza de frente y al contrario pareciera que gozan denigrando a la espalda de los demás sacando a relucir los defectos de amigos y hasta de familiares, dando paso a un ambiente pesado muy ajeno a la confraternidad que debe ser característica principal de la gente de bien.-

No me subo en el bus que lleve a gente muy amante de adular a sus amigos, vecinos o conocidos elevándolos a un efímero y mentiroso pedestal, sin razón alguna.- nadie necesita que le exalten sus calidades profesionales o humanas, sobre todo cuando se lo hace en núcleos sociales, pretendiendo o más bien aparentando ser justos a la hora de reconocer méritos.-

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Tampoco me subo en el carro donde van ciudadanos corruptos, que aprovechan cualquier estado o circunstancia para ganar lo que nunca se considera justo.  En la política por ejemplo, dentro de los cargos gubernamentales,o en las empresas acuden siempre a  procedimientos ilegales para lograr ganancias, que por lo general no son de poca monta y que en algunas ocasiones cuando la justicia los descubre presentan exorbitantes cifras que nadie imaginó.

No me subo en el bus  con pasajeros que ven en el chisme como algo tan normal y cotidiano que ya para ellos es una forma de vida y algo que se vuelve costumbre.- lo más grave es que con este tipo de gente, una información corriente, la transforman rápido en un chisme que toma fuerza sobre todo en los incautos que se dejan llevar por estas malas tendencias.-

En ese automotor aunque me vean con deseos de viajar, lo dejo que pase y espero gustoso al que transporta alegría, optimismo, buenos modales y espíritu joven aunque en el almanaque registren una edad de adultos mayores.- Qué hermoso es viajar así, no es cierto?’