Por: Aníbal Arévalo Rosero
La situación en Venezuela con el paso de los días tiende a normalizarse; ya el presidente Maduro compareció ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el máximo órgano del sistema judicial del vecino país y representa el poder judicial de la República, uno de los cinco poderes que conforman el Estado venezolano, lo hizo para que haga la verificación de la transparencia de las elecciones. Ya la oposición que buscaba hacerse al poder por cualquier mecanismo, va perdiendo fuerza.
Lo que sucede en Venezuela es una disputa por la riqueza petrolera, del gas, de los minerales como el oro y el coltán que se encuentra en el Arco Minero del Orinoco. La voracidad que se vio en las pasadas elecciones de una María Corina Machado representando a las petroleras americanas que se quieren apoderar de los hidrocarburos y la minería venezolana.
La señora Machado no es ninguna persona que esté buscando el bienestar de los venezolanos; ella tiene unos antecedentes como ser colaboradora de la CIA, una poderosa central de inteligencia que espía fuera de los Estados Unidos, en una clara intervención, con el propósito de usurpar poderes y riquezas de los países que ha logrado violentar sus democracias.
Se conoció una carta de la señora Corina que le envía al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la que le pide que invada Venezuela y que saque del poder al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Eso no tiene presentación; es una evidente traición a la patria, y, por ese delito, la señora debería pagar prisión. ¿Se imaginan el baño de sangre que se presentaría en Venezuela y los costos económicos y sociales para Colombia de suceder una cosa de esas?
Eso quisieran los traidores de Patria que piden violencia. Es por ello que continúan con una guerra mediática que es impulsada desde Colombia con los medios de desinformación como lo hace diariamente ‘El Pasquín’. El presidente Maduro ha sancionado con suspensión y cierre a las redes sociales que indisponen al pueblo venezolano para incentivar la violencia. Ya las aguas vuelven a su cauce y los opositores, como perros rabiosos, continuarán ladrándole a la luna.
Por su parte, el candidato perdedor de las acciones Edmundo González tiene un pasado oscuro, pues en los años setenta fue el segundo de la Embajada Venezolana en el Salvador, después del embajador Leopoldo Castillo. En ese tiempo, estos señores apoyaron el Plan Cóndor de los Estados Unidos, con Ronal Regan como presidente, que buscaba contrarrestar a las fuerzas revolucionarias. El Plan Condor no era más que el asesinato de los que se oponían a las políticas impulsadas desde el imperio; ocasionando la muerte de más de 13 mil personas.
Entre ellos, fue muy celebre el asesinato en plena homilía de San Arnulfo Romero, un obispo consagrado a predicar el verdadero Evangelio, el que defiende a los pobres de los poderosos usurpadores. La persecución al clero fue implacable con la muerte de varios curas y monjas que simplemente decidieron llevar al pie de la letra las enseñanzas de Jesús. Es por ello que a Edmundo Gonzáles se lo conoce como el ‘matacuras’.
Y si hacemos referencia a las migraciones de venezolanos que viaja hacia Suramérica, tengamos en cuenta que esta es una de las formas que emplean los Yanquis para desestabilizar una nación. Ya lo hicieron en Cuba con el premio que les otorgaban a los cubanos que osaran salir por el puerto de Mariel y llegan a Miami. Tenían que llegar en balsas para recibirlos como héroes. En Venezuela difundieron la mentira que en Chile iban a encontrar la tierra de leche y miel que les iba a permitir vivir con todas las comodidades, con solo decir que ellos eran opositores de Maduro.
Se debe reconocer las gestiones diplomáticas que han adelantado los presidentes Petro, Amlo y Luyla, de Colombia, México y Brasil para que se den a conocer las actas electorales para que sean los venezolanos los que decidan sobre el destino de su país y se resuelvan las diferencias de manera pacífica.

