P. Narciso Obando

JUVENTUD DE HOY, SIN DIOS NI LEY

Muchos jóvenes viven hoy dominados por la publicidad, por imposiciones culturales y un vano espíritu consumista “lo quiero y lo quiero ya”, sea como sea.  Se les ha impuesto la idea de “eres lo que tienes”. Esto va creando en ellos un mundo de competencia, de consumo, de insatisfacción, de inmoralidad y de corrupción.

Es habitual ver reuniones, en las que los jóvenes se dedican a beber (emborracharse propiamente dicho), como también para consumir sustancias alucinógenas y psicoactivas, presentándose con frecuencia altercados, muchas veces con consecuencias fatales. Llegan incluso a atacar a la policía, destrozar bienes ajenos, irrespetar a los adultos (incluidos sus padres), etc. La juventud de hoy en día desafortunadamente no respeta ni tiene en cuenta los valores.

Se involucran en peleas lo más desagradables y violentas posibles, las graban y disfrutan enviándoselas a sus amigos a través de las redes sociales. Presumen de ser violentos, de saber atacar, en pocas palabras de “no dejarse”. No saben lo que es el diálogo.

Los jóvenes de hoy basan su vida en ser rebeldes e irrespetuosos, en hacer lo que a ellos les da la gana, sin importar las consecuencias, por ejemplo, involucrándose en las denominadas pandillas, buscando tropeles con otros jóvenes, sin importar con que se enfrentan, si es con armas de fuego, armas blancas, palos, cadenas y con cualquier cosa que ocasione daño.

Los adultos no saben qué hacer, quedando pasmados observando como se precipitan los acontecimientos, como los jóvenes que, hoy teniendo tanta libertad, la utilizan del peor modo. Se debe tener en cuenta que actualmente está omnipresente la dependencia casi absoluta de las redes sociales.


En su gran mayoría, no todos afortunadamente, los jóvenes de hoy, ya no tienen una ideología definida, sólo piensan en las drogas y el sexo, ya no distinguen el mal del bien, ya no hay leyes ni derechos, únicamente se reúnen para hacerle daño a sus cuerpos consumiendo drogas y muchas cosas más, sin saber el mal que ellos mismos se están haciendo, pero lo peor es que llegan al límite extremo de robar, pelear con las demás personas sin motivo alguno. La mayoría de estos problemas se presentan por ausencia y falta de autoridad de sus padres y demás familiares

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Da vergüenza que los jóvenes dejen de lado a otros, por su físico, su apariencia, sus gustos, su forma de hablar, etc. A unas personas las tratan bien y a otras no. Marginan a alguien distinto de ellos, no solo por su físico, sino también por su carácter, apariencia, amabilidad, vida social, etc.

Causa alarma la visión de tantos jóvenes de hoy, pendientes, solamente, de obtener satisfacciones totales e inmediatas, es decir ¡ya! Jóvenes sin proyecto de vida alguna que, frágiles y egocéntricos, se hunden si se les critica, caen en la dependencia y la pasividad si se les ayuda o se deprimen y angustian cuando caen en cuenta de su realidad.