Artista nariñense rescata a los jóvenes vulnerables

Desde su inicio en 2009, Jhonny Herrera, conocido en el ámbito artístico como el rapero pastuso, ha dedicado su vida a una causa que va más allá de la música: utilizar el hip hop como una herramienta poderosa para la transformación social en Pasto. Fundador de una organización en 2012, Herrera enfocó sus esfuerzos en trabajar con niños y adolescentes de las comunidades más desfavorecidas, específicamente en los barrios La Cruz y La Palma. Su trabajo incansable logró rescatar a cerca de 60 jóvenes de situaciones adversas como el trabajo infantil, la adicción y el pandillismo.

«Lo que hicimos fue adoptar el hip hop como una filosofía de vida, utilizando sus diferentes expresiones como el break dance, el rap, el DJing y el grafiti no solo para enseñar habilidades artísticas, sino también para transmitir valores fundamentales como el respeto, la autoestima y la cooperación», explica Herrera. A través de talleres y actividades prácticas, los jóvenes aprendieron a canalizar sus energías de manera positiva y constructiva, encontrando en el arte urbano una vía para expresar sus emociones y contar sus historias.

La iniciativa de Herrera trascendió las fronteras de los barrios y se extendió a los colegios de Pasto, donde la fundación organizó intervenciones educativas y culturales para inspirar a los estudiantes a explorar nuevas formas de creatividad y autodescubrimiento.

Falta de apoyo
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A pesar de los desafíos recurrentes y la falta ocasional de apoyo institucional, Jhonny Herrera se mantiene firme en su compromiso con la juventud pastusa. «Nuestra fundación seguirá creciendo porque creemos profundamente en el potencial transformador del arte y la cultura urbana. Cada joven merece oportunidades reales para desarrollar sus talentos y alcanzar sus sueños», asegura con convicción.

El impacto positivo de la labor de Jhonny Herrera y su equipo no pasa desapercibido en la comunidad. Han sido reconocidos por su dedicación y su capacidad para inspirar cambio, no solo en los jóvenes participantes, sino también en la percepción pública sobre el poder del arte como herramienta de cambio social. «Es un honor poder contribuir al bienestar de nuestra comunidad a través del hip hop. Nos motiva ver cómo los jóvenes que antes estaban en riesgo ahora tienen nuevas perspectivas y oportunidades», comenta Herrera, cuyo compromiso con la juventud y la comunidad de Pasto sigue siendo su motor principal.