Cruzar el Darién no fue lo más duro en la vida de Michell Stella.
“Hubo muchas situaciones en donde me dije “bueno Michell, hay dos caminos: suicidarse o transformar todo lo que te está pasando como persona y seguir adelante”», cuenta a BBC Mundo.
Por eso, sus casi seis días en la selva, a la que entró solo y con apenas comida, donde vio cosas que lo marcaron, donde perdió kilos y, casi, la vida, no fue lo más trágico.
De un pequeño pueblo rural de Venezuela, Stella, que se denomina persona queer, supo desde la infancia que era diferente. Y así se lo hicieron sentir: con burlas, acoso, canciones de mal gusto y golpes en algunos casos.
“Michell, esto pasa por algo, Dios te está poniendo en estas situaciones para que tú seas grande”, dice que se repetía siempre.
Aunque no estuvo en sus planes iniciales, cuando tuvo que tomar la decisión de cruzar el tapón del Darién, ubicado en la frontera entre Panamá y Colombia, y uno de los pasos migratorios más complejos y peligrosos del mundo, nunca dudó.

