Nariñenses en Altos Cargos: Promesas Vacías y Beneficio Propio.

La región de Nariño, como muchas otras zonas periféricas de Colombia, ha sido históricamente marginada en términos de desarrollo y conectividad. La presencia de nariñenses en cargos públicos de alto nivel debería traducirse en beneficios concretos para la región, pero lamentablemente, esto no siempre sucede.

Primero, es fundamental reconocer que el problema de la falta de conectividad y desarrollo en Nariño no es nuevo. La infraestructura vial, la educación y la distribución de tierras han sido temas pendientes durante décadas. Sin embargo, la situación actual es particularmente desalentadora cuando se considera la cantidad de nariñenses en posiciones clave que podrían, en teoría, impulsar cambios significativos.

El caso de la doble calzada a Popayán es emblemático. Esta vía es crucial para la integración y desarrollo de Nariño, y es inaceptable que los estudios se encuentren estancados. La falta de seguimiento y presión por parte de los funcionarios responsables refleja una desconexión entre los cargos que ostentan y las necesidades de la región. Es imperativo que los nariñenses en el gobierno se conviertan en verdaderos defensores de sus comunidades, no solo ocupantes de cargos burocráticos.
La lista de funcionarios nariñenses en diversas carteras es extensa y refleja una presencia significativa en el gobierno.
Estos son algunos de los nombres y sus respectivos cargos:Yesenia Olaya – Ministra de Ciencia y Tecnología.Gustavo García – Ex viceministro del Interior. Eduardo Enríquez – Viceministro de Transporte. Polivio Rosales – Viceministro de Desarrollo Rural. Raúl Delgado – Director de la Dirección General de la Agencia Presidencial de Renovación del Territorio (ART). Germán Carlosama – Director de Asuntos Indígenas en el Ministerio del Interior.Pablo Pardo Velasco – Director de Programas Especiales para la Paz.María Antonia Velasco – Embajadora en Quito.Camilo Romero – Embajador en Argentina.Luis Olmedo Martínez – Director de Parques Nacionales.Francisco Javier Canal – Viceministro de Medio Ambiente.
La distribución de recursos es otro punto crítico. Es preocupante ver cómo una parte desproporcionada del presupuesto para infraestructura se destina a regiones como Antioquia, mientras Nariño y otras áreas periféricas quedan desatendidas. Esto no solo perpetúa la desigualdad regional sino que también frena el potencial de desarrollo de zonas que tienen mucho que ofrecer si se les da el apoyo adecuado.

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En cuanto a los cargos diplomáticos y administrativos mencionados, es cierto que algunos de estos roles tienen limitaciones en su capacidad para influir directamente en el desarrollo regional. Sin embargo, eso no exime a los funcionarios de su responsabilidad de abogar por su región y buscar formas de contribuir al desarrollo, ya sea mediante la atracción de inversiones, la promoción de proyectos de cooperación internacional, o simplemente alzando la voz en foros nacionales e internacionales.

La percepción de que estos funcionarios están más interesados en mantener sus privilegios y favorecer a sus allegados es dañina y desalentadora. La corrupción y el clientelismo son cánceres que deben ser erradicados para permitir un desarrollo equitativo y sostenible.

Finalmente, es crucial que la ciudadanía se mantenga vigilante y exigente. El desarrollo de Nariño no puede depender únicamente de la buena voluntad de unos pocos funcionarios. Debe ser el resultado de un esfuerzo conjunto, donde la sociedad civil, el sector privado y los gobiernos locales y nacionales trabajen en armonía y con transparencia. Solo así se podrá construir un futuro donde las necesidades de Nariño sean atendidas y sus potencialidades plenamente realizadas.