Por: Sofonías Rodríguez M.
Consideremos al mal humor como un antivalor y como gesto poco grato, pero que se da en cantidades industriales dentro de nuestra sociedad moderna, absorbida por tantas situaciones críticas, producto de la falta de valores y principios que deben regir a la gente de bien como decían los mayores. Hoy vamos a referirnos al buen humor y todos los beneficios que se logran con esta muy fácil y sencilla actitud humana.
Empecemos ratificando que entre las muchas cualidades que al nariñense lo identifican desde otras regiones del país, es precisamente por el buen humor. Aquí en nuestro departamento es silvestre y es utilizado de manera espontánea y al natural por todas las capas sociales. Desde el niño campesino hasta el encopetado funcionario o gobernante lo hacen. Tanto de uso común es que las mujeres también toman la iniciativa y lo expresan a su manera.
Esto del buen humor nariñense ha dado material para que algunos humoristas del norte malinterpreten esta habilidad y en no pocas veces se burlen de manera injusta, desconociendo que aquí la gente crea sus hechos graciosos en donde siempre habrá un ingenuo del norte y allá, lo cambian con el pastuso, apelativo por el que que nos identifican a nivel nacional.
Y ya retomando el buen humor al modo nariñense, es preciso recordar que uno de sus principales recursos es el acerbo anecdótico que recoge de las vivencias del devenir cotidiano y claro con una alta dosis de humor, todo se lo acomoda, para que a la hora de contar produzca risas entre los contertulios y como dijera alguien, corregido y aumentado, igual es válido.
Desde la salud mental, se habla de la risoterapia como un método adecuado para nivelar el estado anímico de pacientes posiblemente sumidos en la depresión, pero resulta que quienes lo necesitan no le dan la debida importancia, pasan indiferentes y no se someten a las sesiones correspondientes de un tratamiento completo. A cambio de eso, está el remedio casero del buen humor. En esto hay personas aparentes y versadas para entretener amigos o familiares.
El Doctor Víctor Gonzales Cabrera en su libro “Avatares y esperanzas de un pueblo” afirma que los nariñenses, son capaces de inventar hechos cargados de jocosidad y de reírse de ellos mismos aunque sea inventando historias, pero todo sirve.- Y sí, claro estamos de acuerdo. Pero a este tiempo que la gente vive atrapada en un mar de dificultades de todo orden, exaltemos el buen humor …qué falta hace!

