«Encendí las luces y ‘oh Dios mío, un metro de tierra en mi dormitorio'», dice Charles Reeves, todavía sin poder creerlo, mientras le muestra su casa a la BBC. «Me sorprende que el suelo haya aguantado todo esto».
Reeves, propietario de una vivienda en el norte de Londres, regresó de trabajar en el extranjero y encontró su casa familiar convertida en un cultivo de cannabis.
Criminales, haciéndose pasar por inquilinos, habían vertido 10 toneladas de tierra en la propiedad. La sofisticada operación causó grandes daños en la casa y dejó a la familia devastada.
Según los expertos, este tipo de delitos van en aumento, y los criminales parecen estar aprovechando los largos procesos de desahucio para llevar a cabo operaciones ilegales de cultivo de cannabis antes de desaparecerse.
Sin embargo, los «inquilinos» resultaron ser estafadores que nunca pagaron la renta y utilizaron la propiedad para actividades criminales. Más tarde se descubrió que el agente inmobiliario administraba un sitio falso y que los inquilinos eran ficticios.
La policía le dijo a Reeves que éste era uno de los peores casos de este tipo de crimen que habían visto. Se incautaron más de 400 plantas de cannabis en la propiedad, con un valor estimado de cientos de miles de dólares.

