Estimado Alcalde,

Me veo en la obligación de dirigirme a usted en representación de numerosos ciudadanos de Chachagüí que, en los últimos meses, han expresado su profunda insatisfacción y preocupación por los abusos y excesos cometidos por la oficina de tránsito de nuestro municipio. A lo largo de los últimos ocho años de funcionamiento, esta oficina ha demostrado una carencia alarmante de pedagogía y de preocupación por la correcta señalización de nuestras calles, lo cual es fundamental para garantizar la seguridad y el orden en la vía pública.

Resulta incomprensible que, tras tantos años de operación, sigan enfrentando problemas básicos de señalización vial. La ausencia de estas medidas básicas de seguridad es un reflejo de una administración que no se preocupa por el bienestar de sus ciudadanos, sino más bien por la imposición de sanciones sin justificación adecuada. Es sabido que las administraciones anteriores, a pesar de sus fallos, mantenían una actitud más comprensiva y humana hacia los lugareños, reconociendo las dificultades económicas que muchos enfrentan. En contraste, la actual administración parece actuar con una indiferencia y un despotismo alarmantes.

El caso del agente de tránsito de apellido Jaramillo es emblemático de esta problemática. Este funcionario, conocido por su conducta abusiva, se ha convertido en un símbolo de la arbitrariedad y el autoritarismo. No se trata de que los ciudadanos de Chachagüí estén en contra de los retenes o de la verificación de documentos, sino de la manera ilegal y desmedida en que se llevan a cabo estas acciones. Los retenes se realizan sin señalización adecuada y en lugares inapropiados, lo cual no solo es ilegal, sino que demuestra un desprecio total por la normativa y la legalidad que los mismos agentes deberían defender.

Los incidentes recientes, donde se ha llegado a la agresión física contra funcionarios de tránsito, son el resultado inevitable de una acumulación de injusticias y abusos. Aunque ningún tipo de violencia es justificable, la indignación y frustración de los ciudadanos son comprensibles cuando se enfrentan a una autoridad que actúa con impunidad y desdén. Es imperativo que se tomen medidas correctivas inmediatas para reestablecer la confianza en estas instituciones.

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Adicionalmente, el rigor con el que se están imponiendo sanciones a los comerciantes locales es igualmente preocupante. Entendemos la necesidad de cumplir con las normativas, pero en un momento de crisis económica, especialmente en un municipio que depende tanto del turismo, es fundamental actuar con sensibilidad y ofrecer oportunidades para la corrección antes de imponer multas exorbitantes. Multas de hasta un millón quinientos mil pesos no solo son desproporcionadas, sino que asfixian a los comerciantes en lugar de apoyarlos.

Señor Alcalde, es crucial que se reevalúe la formación y el comportamiento de los agentes de tránsito en Chachagüí. La implementación de programas de capacitación en humanismo y buen trato al ciudadano es urgente. Los agentes deben ser ejemplos de civismo y respeto, no figuras de temor y represión. Es su responsabilidad asegurarse de que la autoridad se ejerza con justicia y humanidad, y no con soberbia y abuso.

Redirigir la administración de tránsito hacia un modelo más humano y legal no solo beneficiará a la comunidad, sino también a su gestión como alcalde, demostrando que se gobierna con equidad y respeto por quienes viven y trabajan en nuestro querido municipio.