¡Mujeres, ni una más¡

Hombres y mujeres, así nos hizo Dios. Dos seres humanos distintos que se complementan, tenemos el mejor ejemplo de lo que puede ser una mujer cuando ella permite que se geste la vida

Hombres y mujeres, así nos hizo Dios. Dos seres humanos distintos que se complementan, tenemos el mejor ejemplo de lo que puede ser una mujer cuando ella permite que se geste la vida.

Todos hemos experimentado el tener una madre y créanme señores; que si alguna vez nos hemos sentido protegidos es por ella, otros han experimentado tener una esposa, que pese a tantos cuestionamientos por las labores domésticas que son sobre carga para algunas, se sienten felices estando pendiente de su casa, de sus hijos y de su marido; tener hermanas, tías, abuelas, amigas es un deleite para los hombres, así como también para nosotras las mujeres el hecho de tener un padre protector, respetuoso, motivador es una experiencia que nos llena la vida de alegría y seguridad.

Gozamos también de tener hermanos, tíos, amigos que nos ayudan a construir nuestros sueños; sin embargo hoy observamos que algunos hombres  subdesarrollados intelectual, espiritual, moral, éticamente, etc. abusan de las mujeres, las violan, las matan, las agreden, las humillan, piensan que las mujeres somos objetos que pueden comprar, que pueden poseer hasta cuando ellos quieran y eso no es así.

Han sido años de luchas constantes a las que nos enfrentamos las mujeres para que la sociedad reconozca nuestros derechos: a estudiar, a trabajar, a divertirnos, a vivir en libertad y tomar nuestras propias decisiones.

Luchas que dieron mujeres hace años, parándose duro (así como se dice en nuestra tierra), haciendo respetar su criterio para conseguir esa igualdad tan anhelada, pero también luchas que seguimos dando hoy, todas y cada una de nosotras desde donde nos desarrollamos como personas o profesionales, ayudando a construir sociedad.

Es triste en estos tiempos de tanta evolución, de tantas leyes protectoras para la mujer, sigamos experimentando feminicidios, violaciones sexuales, maltratos físicos, psicológicos, económicos, políticos, entre otros.

Está fallando la sociedad, está fallando la educación en casa, están fallando las rutas de atención para proteger la vida de las mujeres, está fallando el sistema judicial al no administrar justicia, estamos fallando todos cuando callamos y hacemos caso omiso a situaciones de maltrato.

Hoy después de lo que tristemente acontece en nuestro país,  debemos ser parte activa de la solución, es el momento de articularnos como sociedad y prender las alarmas para evitar muertes y atropellos contra la dignidad, de nosotras las mujeres.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest