El artista corporal ha conquistado escenarios internacionales, desde Tokio hasta las galerías de Roma y Barcelona y ha tenido la oportunidad de mostrar su trabajo en diferentes exposiciones.
Pasto se está convirtiendo en una ciudad con un sin número de talentos del tatuaje, sin embargo, hay algunos casos con peculiaridades que le dan un valor agregado al arte corporal. Este es el caso de Víctor Aros, un artista visual y un creativo que llega al mundo del tatuaje para plantear una manera distinta de plasmarlo y entenderlo; Aros dedica su trabajo a una búsqueda de sus sueños, la espiritualidad y con líneas oscuras y personajes misteriosos desarrolla un trabajo original que empieza a ser reconocido nacional e internacionalmente.
Su destino como tatuador estaba marcado y el camino comenzó en el 2012 cuando realizó la primera exposición, y la muerte de sus padres fue su principal refugio que lo llevó a convertirse en lo que es hoy: un renombrado profesional con una trayectoria sobresaliente y plena de seguidores que ponen en sus manos su lienzo más preciado.

