Hace 30 años, la familia Salazar-Arroyo inició un emprendimiento que cambiaría para siempre la percepción de la carne de cerdo en Pasto. Jorge Mario Salazar Arroyo, hoy representante legal de Las Carnes del Sebastián, recuerda los inicios de este sueño familiar con una mezcla de orgullo y nostalgia. En la vereda San Rafael del municipio de Consacá, su padre Oscar Salazar, un hombre visionario, montó una pequeña granja porcina con cinco hembras y un macho.
En esos tiempos, el mercado estaba plagado de tabúes sobre la calidad de la carne de cerdo, especialmente si los animales eran de color negro. Las leyendas urbanas sobre su alimentación con lavaza dificultaban su comercialización. Los primeros cinco cerdos se vendieron al carnicero del pueblo, quien no pagó ni siquiera el 50% del costo de crianza. Fue una experiencia desalentadora, pero Oscar no se rindió.
A pesar de los desafíos iniciales, Oscar y su esposa Sofía Arroyo, con una determinación inquebrantable, abrieron la primera carnicería en Pasto que revolucionó el concepto de venta de carne de cerdo. Con vitrinas refrigeradas, sierras eléctricas y carne empaquetada higiénicamente, cambiaron el panorama de las carnicerías locales, donde la carne se colgaba en ganchos y se empacaba en papel periódico.
Jorge Mario, desde joven, se involucró en el negocio familiar. A los 13 años, ya vigilaba el sacrificio de novillos para evitar pérdidas. Con el tiempo, decidió estudiar veterinaria en la Universidad de La Salle en Bogotá. Allí, su práctica en la planta de sacrificios de Guadalupe, la más grande del país, le permitió adquirir una valiosa experiencia.
Al regresar a Pasto, Jorge Mario encontró un negocio familiar en crecimiento pero con grandes desafíos. Con visión y tenacidad, asumió el liderazgo, estableciendo una planta de sacrificio en Cujacal y modernizando el proceso de producción. La introducción de productos innovadores como las costillas ahumadas y el uso de tecnología avanzada marcaron un antes y un después.
En 2007, Jorge Mario presentó un proyecto a Mypime, ganándolo y obteniendo asesoría de un experto alemán en embutidos. Esta asesoría fue crucial para perfeccionar la calidad y presentación de sus productos, consolidando a Las Carnes del Sebastián como un referente de calidad.
Hoy, Jorge Mario Salazar y su familia continúan innovando, demostrando que con esfuerzo y pasión, se pueden superar los tabúes y transformar un sueño familiar en un legado de excelencia cárnica.

