CALIDAD, EMPATÍA Y RESPETO.

Javier Salas es un ginecólogo diferente, cuya práctica se caracteriza por la calidad, la empatía y el respeto hacia sus pacientes. Su compromiso con la salud femenina en el departamento de Nariño y la costa pacífica colombiana comenzó durante sus estudios de medicina, donde se percató de las altas tasas de mortalidad materna relacionadas con el embarazo y el parto.

Al notar la prevalencia de preeclampsia, hemorragias postparto y sepsis, decidió especializarse en ginecología en la Universidad Nacional de Colombia. Durante su entrevista de ingreso, dejó claro que su objetivo era regresar a su tierra natal para contribuir al bienestar de las mujeres y los niños de su región y así lo cumplió.

Una de las experiencias más significativas en su carrera fue el caso de una paciente de Remolino, quien, tras una ligadura de trompas, deseaba volver a ser madre. Gracias a un exitoso procedimiento, logró un embarazo gemelar, trayendo al mundo a dos niñas saludables y devolviendo la alegría a la vida de su paciente. Este caso ejemplifica la dedicación de Salas por mejorar la calidad de vida de las mujeres que atiende.

Para Javier Salas, la calidad en la atención médica implica mantenerse actualizado con los avances médicos, ofreciendo un servicio de alta calidad. Reconoce que la oportunidad en la atención especializada es un desafío en su región, y se esfuerza por mejorar el acceso inmediato a servicios médicos cruciales, especialmente para aquellas provenientes de áreas remotas.

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Además, enfatiza la importancia de la calidez en el trato médico, asegurando que sus pacientes se sientan importantes y comprendidos. Utiliza un lenguaje accesible para explicar diagnósticos y tratamientos, y si no puede resolver un problema, se asegura de canalizar a los pacientes hacia quienes puedan hacerlo.

La tecnología también juega un papel fundamental en su práctica. Salas destaca los avances en imágenes diagnósticas y la disponibilidad de equipos de alta calidad en la región. Estas herramientas, junto con la cirugía mínimamente invasiva, han revolucionado la medicina, permitiendo diagnósticos más precisos y tratamientos más efectivos.

Javier Salas continúa trabajando incansablemente para brindar la mejor atención posible a las mujeres de su región, combinando conocimiento, empatía y tecnología para transformar vidas.–