En un encuentro trascendental para la región, el secretario de Gobierno, Lizardo García, se reunió con representantes clave de la Defensoría del Pueblo, el Enlace de Víctimas del Distrito, Odis, y el programa Paz y Democracia de Unicef. La cita, de vital importancia, giró en torno a la urgente necesidad de diseñar estrategias efectivas para mejorar la atención y prevención de minas antipersona en Tumaco.
La realidad del Distrito, marcada por décadas de conflicto armado, ha dejado profundas cicatrices en su población, siendo las minas antipersona una de las más crueles manifestaciones de este flagelo. Miles de personas han sido víctimas de estas armas indiscriminadas, que han sembrado el miedo y la tragedia en comunidades enteras.
Objetivo
San Andrés de Tumaco, en particular, ha sufrido de manera desproporcionada los estragos de las minas antipersona. Es en este contexto que las autoridades locales y los organismos internacionales se han unido en un esfuerzo para mitigar este problema y brindar respuestas concretas a quienes han sido afectados.
El objetivo central de estas reuniones es claro, fortalecer la ruta de atención para las víctimas, garantizando su pronta asistencia y rehabilitación, mientras se implementan medidas integrales para prevenir futuros incidentes.
Desafío
La Administración municipal, bajo el liderazgo de Félix Henao, ha asumido este desafío con determinación y empatía, reconociendo la urgencia de erradicar esta amenaza de forma definitiva.
«Nos encontramos en un momento crucial. Es imperativo que unamos esfuerzos y recursos para proteger a nuestra población y construir un futuro libre de minas antipersona en Tumaco», resaltó el funcionario.
Solución
La participación activa de las instituciones locales y la cooperación con organismos internacionales como Unicef, subrayan el compromiso colectivo en la búsqueda de soluciones efectivas.
Se trata no solo de atender las necesidades inmediatas de las víctimas, sino también de implementar medidas preventivas a largo plazo, garantizando la seguridad y el bienestar de las generaciones futuras.
La colaboración entre entidades, la implementación de estrategias integrales y el involucramiento de la comunidad son fundamentales en esta lucha contra las minas antipersona.

