Cada amanecer, Rosa Ibarra emprende su jornada con la ilusión de vender sus refrescantes jugos de naranja en el sector de Torobajo, un área distante de su hogar en el barrio Aranda. Sin embargo, este anhelo se ve constantemente amenazado por las dificultades económicas que enfrenta a diario.
Rosa, residente del barrio Aranda, se esfuerza incansablemente para brindar lo mejor a su familia, enfrentando los desafíos financieros que impone la necesidad de cubrir el arriendo y los gastos diarios, que, según ella, no son nada económicos.
Alzas irrazonables
La comerciante lamenta la difícil situación que atraviesa, señalando que el elevado precio de la canasta familiar ha provocado un aumento en los costos de los productos que ofrece. Esta realidad ha tenido un impacto directo en sus ventas, haciendo que la ganancia diaria sea insuficiente para cubrir los gastos básicos.
«Es muy triste saber que al finalizar la jornada solo he sacado lo suficiente para mi almuerzo», confiesa Rosa. Su historia refleja la realidad compartida por muchos comerciantes en la ciudad de Pasto, quienes enfrentan diariamente las consecuencias de una economía que presenta desafíos significativos.
Obstáculos El testimonio de Rosa destaca la necesidad urgente de abordar los problemas económicos que afectan a los pequeños comerciantes en la región. La comunidad y las autoridades locales deben trabajar juntas para encontrar soluciones que alivien la carga financiera de aquellos que, como Rosa Ibarra, buscan superar obstáculos y brindar lo mejor a sus seres queridos.

