Ricaurte Losada Valderrama

Observatorio de Derechos Humanos

En Foro realizado en el periódico El Tiempo, La Universidad Militar Nueva Granada hizo la presentación del observatorio de sostenibilidad y derechos humanos, hecho que  destaco, al ser ambos temas  vitales para la vida  humana, de manera particular para los colombianos,  por lo cual hago unas reflexiones sobre el segundo propósito.

El rector del claustro, general en retiro Javier Alberto Ayala, expresó que la misión es «dar un salto cualitativo y cuantitativo en el escenario de convertir la sostenibilidad y los derechos humanos en un eje fundamental en los procesos de educación, investigación y en el diálogo social», propósitos indispensables debido al cambio climático y a la permanente violación de los derechos.

Con el observatorio se generan más capacidades de diálogo que permitan  proteger tantos derechos vulnerados, partiendo del esencial: el de la vida, sin el cual los restantes no tienen sentido ni razón de ser, como sucede en Colombia, donde la vida es como la canción:  no vale nada, o  muy poco.

Hay que tener por lo menos salud, seguridad, trabajo, comida, techo digno, iguales oportunidades y no discriminación, conceptos éstos que se complementan y se relacionan de manera estrecha. Asimismo, muchos otros derechos connaturales, inherentes y esenciales al ser humano, para una vida digna que se niegan. 

En nuestra justicia, si de verdad, así se puede llamar, cómo es de grave la violación de los derechos humanos. Se nos olvida que en el principio de presunción de inocencia subyace el propósito de las garantías judiciales  presumiendo la mala fe;  se viola el principio  de legalidad; la declaración de  derechos es más formal que real; se arman por el Estado urdimbres interinstitucionales, en contra de inocentes y, por la corrupción pululante, favoreciendo delincuentes y hay ausencia de ecuanimidad e incumplimiento generalizado de los términos.

También se da diligenciamiento inapropiado de  investigaciones y  multitud de sanciones inmotivadas, todo porque no hemos aprendido a reconocer el derecho a la igualdad, que se desprende, justa y  directamente de la igualdad de naturaleza del género humano, sin la cual la democracia es recortada y es motivo principal para que primen los factores que dividen limitando los que unen.

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Tampoco nos ocupamos de  que prime ante todo lo más favorable al ser humano, así como de respetar la comunicación y la circulación de ideas y opiniones y porque no nos  imponemos por sobre todo a estar siempre a favor del ser humano.

El hacinamiento carcelario es  inhumano y el delincuente encarcelado empeora, en vez de rehabilitarse. En fin, hay palmarias generaciones  de vías de hecho y, por lo tanto, es usual desconocer  la dignidad: valor de valores  intrínseco que trae consigo el ser humano al nacer, que se transfiere a la realización  de los derechos. Es el reconocimiento que se hace  respecto a la existencia en si del individuo, el cual es común a la sociedad; es la base de su existencia y su reconocimiento  configura el  de los demás derechos.

Y se pisotea la honra mediante  ataques ilegales a  ella y a la reputación. Es una desgracia. Hay razones para la guerra en la que tradicionalmente vivimos.

Entonces, bien general Ayala. Adelante, pues se trata de una iniciativa necesaria y encomiable que se debe apoyar con decisión y acción.