Hemos seguido con mucho interés la iniciativa de cultura ciudadana liderada por el alcalde del municipio de Pasto, Nicolás Toro Muñoz. Una campaña cívica y social que busca el rescate de las buenas costumbres y ese civismo que en un pasado nos caracterizó a los habitantes de esta ciudad.
Tiempos que se recuerdan con cariño y nostalgia. Cuando el vecino saludaba cortésmente, se cedía el andén a las damas y se protegía a las personas mayores brindándoles un respeto incondicional. Días de paz y sosiego que nos convocaba a una vida tranquila y de permanente hermandad.
Pasto crece y en ese factor se empieza a gestar un cambio en la tradicional cultura ciudadana. Se vuelve común y frecuente la inseguridad, la invasión del espacio público, el exceso de consumo de alcohol en parques y calles, las basuras, los afanes y el lamentable olvido de normas de cultura cívica y ciudadana.
Es por eso que nos ha llamado fuertemente la atención la campaña que se tomó a Pasto y sus barrios. Con curiosidad observamos a unos leones promoviendo de una forma original ese retomar y rescatar los valores y principios de los pastusos cultos, cívicos, solidarios y amigos de las buenas y sanas costumbres.
Un Pasto que llevamos en el alma, que nos permite recordar lo tranquilo y agradable que era caminar por sus calles, saludar y abrazar a amigos y conocidos mientras se saboreaba un helado o se compartía una amena charla entre copartidarios y amigos.
Nuestro acento y su bello cantadito en medio de diminutivos que nos parecen caricias en el alma. Esa tradicional e inveterada costumbre de tratarnos con una hermandad que a muchos visitantes sorprendía y nos hacía únicos en el concierto nacional. El enamorar con bellas serenatas en medio de lunas llenas y sorprendernos con la mirada amorosa y buena de nuestras insuperables damas que encendían el apego por nuestra bella tierra. Campañas cívicas y ciudadanas de esta naturaleza nos despiertan ese fervor y amor por nuestra tierra y su gente. Nos recuerdan que somos emprendedores, fuertes, capaces y dueños de una férrea voluntad para reconstruirnos en medio de tantas adversidades.
Rugen los leones para exhortarnos a hacer de nuestra ciudad esa bella villa de nuestros abuelos y mayores en la cual se repartía generosamente la bondad y la amabilidad. Nos vestimos de leones para expresar con ello que nos sentimos orgullosos de ser pastusos, vecinos de un Volcán y vencedores de abismos y distancias.
Rugen los leones… Pasto se viste de civismo y cultura ciudadana

