Pablo Emilio Obando A.

El rugir de los leones pastusos

Hemos seguido con mucho interés la iniciativa de cultura ciudadana liderada por el alcalde del municipio de Pasto, Nicolás Toro Muñoz. Una campaña cívica y social que busca el rescate de las buenas costumbres y ese civismo que en un pasado nos caracterizó a los habitantes de esta ciudad.

Tiempos que se recuerdan con cariño y nostalgia. Cuando el vecino saludaba cortésmente, se cedía el andén a las damas y se protegía a las personas mayores brindándoles un respeto incondicional. Días de paz y sosiego que nos convocaba a una vida tranquila y de permanente hermandad.

Pasto crece y en ese factor se empieza a gestar un cambio en la tradicional cultura ciudadana. Se vuelve común y frecuente la inseguridad, la invasión del espacio público, el exceso de consumo de alcohol en parques y calles, las basuras, los afanes y el lamentable olvido de normas de cultura cívica y ciudadana.

Es por eso que nos ha llamado fuertemente la atención la campaña que se tomó a Pasto y sus barrios. Con curiosidad observamos a unos leones promoviendo de una forma original ese retomar y rescatar los valores y principios de los pastusos cultos, cívicos, solidarios y amigos de las buenas y sanas costumbres.

Un Pasto que llevamos en el alma, que nos permite recordar lo tranquilo y agradable que era caminar por sus calles, saludar y abrazar a amigos y conocidos mientras se saboreaba un helado o se compartía una amena charla entre copartidarios y amigos.

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Nuestro acento y su bello cantadito en medio de diminutivos que nos parecen caricias en el alma. Esa tradicional e inveterada costumbre de tratarnos con una hermandad que a muchos visitantes sorprendía y nos hacía únicos en el concierto nacional. El enamorar con bellas serenatas en medio de lunas llenas y sorprendernos con la mirada amorosa y buena de nuestras insuperables damas que encendían el apego por nuestra bella tierra. Campañas cívicas y ciudadanas de esta naturaleza nos despiertan ese fervor y amor por nuestra tierra y su gente. Nos recuerdan que somos emprendedores, fuertes, capaces y dueños de una férrea voluntad para reconstruirnos en medio de tantas adversidades.

Rugen los leones para exhortarnos a hacer de nuestra ciudad esa bella villa de nuestros abuelos y mayores en la cual se repartía generosamente la bondad y la amabilidad. Nos vestimos de leones para expresar con ello que nos sentimos orgullosos de ser pastusos, vecinos de un Volcán y vencedores de abismos y distancias.

Rugen los leones… Pasto se viste de civismo y cultura ciudadana